Ahora que se le dio el visto bueno en el Congreso a la nueva moneda genérica de 20 pesos, nos dicen que la Presidencia de la República ordenó a la Casa de Moneda, que dirige Marcial Luján, la acuñación de la pieza y tiene un mes para comenzar. Nos comentan que la unidad será la primera estandarizada para que ahora sí sea aceptada por la población como medio de pago, al igual que el resto de las denominaciones, y no como las conmemorativas que si bien no son moneditas de oro, nadie las quiere. La idea, no explican, es que sustituya a los billetes viejos de 20 pesos. Tendrá la misma forma dodecagonal o bien 12 lados, pero su diseño será único. Con el fin de distinguirla, llevará en el reverso el Templo de Kukulkán en Chichén Itzá e incluirá el símbolo "$20", el valor nominal con el texto "veinte pesos".

La plata vuela a los 100 dólares

Hablando de metales preciosos, nos platican que el precio de la onza de plata se triplicó en el último año ante las tensiones geopolíticas y se acerca a los 100 dólares por primera vez. Al ser México el mayor productor del mundo, nos dicen que la demanda de pesos para adquirir la materia prima explica parte de la fortaleza de la moneda nacional. Sin embargo, nos hacen ver, mineras como Grupo México, de Germán Larrea, y Peñoles, de Alejandro Baillères, se llevan las ganancias más jugosas, sobre todo Fresnillo, el principal extractor de plata primaria, cuyas acciones subieron ayer 12.5% en la Bolsa Mexicana de Valores, aunque la empresa, que dirige Octavio Alvídrez, asegura desconocer las causas que dieron origen al salto, pues corresponde a condiciones propias del mercado.

Madame Lagarde no aguanta nada

Nos cuentan que el enojo de Christine Lagarde en la cena VIP en Davos, que provocó el secretario de Comercio, Howard Lutnick, al menospreciar a las economías europeas y su falta de competitividad frente a la destreza estadounidense, reveló la poca tolerancia de la francesa y la gran diferencia con otras líderes en el ámbito internacional como Ángela Merkel. Nos recuerdan que la excanciller de Alemania tuvo que soportar en su gestión a sujetos como Vladímir Putin, quien literalmente le echaba los perros, pero no para enamorarla, sino con el fin de amedrentarla en sus encuentros. El presidente ruso le acercaba a la labrador negra Koni, porque sabía que la física le tenía temor a esos animales, pero salía airosa de las negociaciones. En cambio, Lagarde, abogada de profesión, mostró su poca tolerancia cuando en política dicen hay que andar en la merde de la merde sin salir manchada.

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