La cocina, desde tiempos inmemoriales, ha sido el epicentro de la conquista, del encuentro, de la nostalgia y el amor entrañable; un espacio por excelencia donde se habla un solo lenguaje, el lenguaje universal del sabor. En este lugar convergen la esperanza y la cultura, y hoy se suma también la reinserción.
Sabores de Libertad es una serie que estará disponible en plataformas en breve y que al haber tenido la oportunidad de descubrir la propuesta puedo decir que es una docuserie que invita al espectador a trascender las barreras del prejuicio y a erradicar la cultura de los juicios sociales que perpetúan las condenas. A la vez, humaniza y permite a las Personas Privadas de la Libertad (PPL) la posibilidad de redescubrirse a sí mismas a través de un dios adorado por absolutamente todas las religiones: la comida.
Este ejercicio culinario que es tanto gastronómico como ancestral consiste en que cada PPL de la mano con algún o alguna chef se junten a preparar platillos que simbolicen momentos positivos en sus vidas. Cada guiso se convierte en un símbolo profundamente significativo y nostálgico para ellos; cada episodio no solo revela recetas, sino paralelismos y hasta afinidades entre quienes elaboran y espectadores; es una oportunidad para conocer historias de vida, de resiliencia que fomentan la empatía, la comprensión y la reflexión.
Tanto las mentes más agudas como las almas más evolucionadas saben que las segundas oportunidades se dan con cada nuevo amanecer ya que este representa una posibilidad real para cambiar, crecer y avanzar hacia una integración plena y de reinserción en la sociedad.
La producción es sin fines de lucro pues la intención de contar estas historias se hace desde la conciencia de redignificar y con ello avanzar hacia una mayor y necesaria aceptación que construya puentes, no muros.
Chefs profesionales de talla y reconocimiento internacional, como César de la Parra, Aquiles Chávez, Linda Cherem, Poncho Cadena, entre otros, han contribuido a crear un ambiente auténtico para la realización de este proyecto. Con empatía, rigor gastronómico y sensibilidad llevaron a cada persona participante que compurgan una pena privativa de la libertad a reconocer que, sin importar nuestros errores pasados, siempre hay espacio para la transformación y la autorreconstrucción.
La cocina es el pretexto detonador de lo que puede ser el inicio de un nuevo capítulo de vida: la propia, donde la libertad no solo se saborea, sino que se siente, se vive y se valora. Es también un recordatorio de que lo que se cocina (en un sentido literal y figurado) con el corazón trasciende cualquier reja, cualquier barrera y cualquier prejuicio.
Sabores de Libertad simboliza y, a la vez, refuerza la narrativa de una posibilidad de cocrear un mundo donde cada persona tenga oportunidad de agregar, a momentos improvisar, otros más rescatando tantos ingredientes como sean los necesarios porque, en lo profundo, en los hechos no existe receta para la vida, solo el sazón de tu alma es lo que te da guía.
Maestra en Derecho Constitucional y Derechos Humanos
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