No diremos que el INAH entero está en una grave crisis de credibilidad porque no es cierto. Quienes hoy están en medio de esa crisis son, concretamente, los funcionarios del Instituto directamente vinculados al salvamento arqueológico realizado durante las obras del Tren Maya, es decir, los responsables en varios niveles de mando que ordenaron, autorizaron y supervisaron trabajos de salvamento arqueológico que sirvieron, por ejemplo, para construir parques temáticos con materiales prehispánicos descontextualizados en Campeche y Quintana Roo…
La semana pasada, nos cuentan, esa burocracia dorada del INAH estaba en llamas luego de que arqueólogos renombrados denunciaron ante la opinión pública lo que las arqueólogas Noemí Castillo y Sara Ladrón de Guevara calificaron en estas páginas como “una aberración nunca vista”. El Instituto publicó un breve comunicado en el que alegó que “todos los trabajos vinculados con dichos espacios (los llamados “parques de la memoria”) han sido avalados por especialistas del Consejo de Arqueología de la dependencia y se han realizado de acuerdo a la normatividad vigente”.
Curiosamente, el documento se refiere a “señalamientos en medios de comunicación y redes sociales” sin mencionar en ningún momento que esos “señalamientos” no los planteamos los medios sino arqueólogas como las ya mencionadas, además de los doctores en arqueología Sergio Gómez, Fernando Cortés de Brasdefer, entre otros. Los medios sólo somos el mensajero… Además de ese comunicado, la dirección del INAH decidió ignorar la propuesta de un debate abierto planteado por académicos del INAH hace algunos días para discutir sobre los “parques de la memoria”; en lugar de ello, la dirección del Instituto decidió organizar una mesa académica para explicar y justificar el trabajo arqueológico realizado en los parques.
Al inicio, la mesa fue organizada para realizarse el jueves 12 de marzo, después se cambió al viernes 13, sin invitar a participar en las mesas a ninguno de los arqueólogos críticos… Además, en un principio, incluso la Secretaría Técnica del Instituto propuso que se elaborara una lista con el personal que asistiría, es decir, habría un estricto control de asistencia… La disposición fue tan mal vista por la tropa del Instituto que, finalmente, los madamases del INAH apechugaron y tuvieron que abrirlo al público, con “cupo limitado”. Así que este martes 17 de marzo la mesa académica “La deconstrucción y reubicación de patrimonio arqueológico en México” se llevará a cabo en el Auditorio Fray Bernardino de Sahagún del Museo Nacional de Antropología.
Sin embargo, académicos críticos de todo este proceder cupular del INAH han anunciado que, de manera simultánea, realizarán un encuentro sobre “La destrucción y despojo de monumentos arqueológicos”, en su sede sindical de Córdoba 45, en la colonia Roma. Será muy interesante oír los argumentos de unos y otros, comparar los criterios técnicos, las justificaciones académicas y sociales, etc. Suponemos que tanto en el Museo de Antropología como en Córdoba 45 habrá, como han prometido todos, preguntas y estará abierto el espacio a comentarios del público. Que así sea. Esta será una prueba de fuego en medio de una crisis de credibilidad sobre cómo se ha protegido en los años recientes el patrimonio cultural de México. Estaremos informando… (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)

