“El 19 de febrero de 2014, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le pidió al de México, Enrique Peña Nieto, que recapturara a Rafael Caro Quintero. Sucedió durante una cumbre de mandatarios de Norteamérica en Toluca, Estado de México. No mucho tiempo después, Obama insistió en el tema. Pero Caro Quintero no volvió a caer”.

Lo publiqué en estas Historias de Reportero . Le informé que, según mis fuentes, Caro Quintero recibió la protección de Joaquín “El Chapo” Guzmán, pero que su suerte había terminado: tres días después de visitar al presidente Joe Biden en Washington, López Obrador dio un giro a su política de seguridad y arrestó a este capo de altos vuelos. Inició entonces su proceso de extradición. Según el Washington Post, Donald Trump en su primer periodo como presidente, pidió a AMLO mandarle a Caro Quintero en reciprocidad a la liberación del general Cienfuegos.

Cuando salió tras 28 años preso, Caro Quintero difundió que no quería regresar al negocio. La DEA interceptó sus comunicaciones con El Chapo del cártel de Sinaloa y con El Mencho del cártel Jalisco diciéndoles que él no se iba a meter. Las autoridades —mexicanas y estadounidenses— concluyeron que no era cierto: que estaba de vuelta en el mundo de la droga. Y lo detuvieron. Pero su extradición se estancó.

Ayer, el gabinete de Seguridad de la presidenta Sheinbaum —Harfuch, Revilla, Gertz, Morales, De la Fuente— estuvo en Washington. No llegó con las manos vacías. Ayer mismo fueron extraditados 29 narcotraficantes que Estados Unidos pedía. Se lo adelanté en esta columna: “Me dicen fuentes muy bien informadas que el gobierno de Estados Unidos, a través de la embajada americana, mandó una lista a la administración de la presidenta Sheinbaum con 30 nombres. 30 objetivos prioritarios. 30 extraditables. Presuntos narcos que ya fueron detenidos, que están en cárceles mexicanas y que el vecino los quiere enjuiciar en sus tribunales. Ya empezaron a procesar la lista. Son 30 fichas para la negociación con Trump” sobre aranceles.

Esta extradición masiva constituye una señal gigantesca que el gobierno de Trump puede presumir y debe aquilatar. Y el caso de Rafael Caro Quintero, más. Ese va directo al corazón americano. A ninguno querían en sus cárceles más que a él. Lo pidió Obama, lo pidió Trump, lo pidió Biden. Era el capo más deseado porque lo acusan de haber matado en 1985 a Enrique “Kiki” Camarena, el primer agente de la DEA asesinado en una misión. Su nombre aparece en el muro de los héroes. Por ello, la extradición de Caro Quintero es también un enorme gesto a la DEA, con la que los gobiernos de AMLO y Sheinbaum han tenido una pésima relación, al grado de que obstaculizaron sus operaciones y la arrinconaron en la interlocución oficial.

SACIAMORBOS

¿Y a Bartlett? ¿No lo van a extraditar? En la DEA lo han señalado por décadas de ser el que facilitó el asesinato del “Kiki” Camarena. Bartlett era secretario de Gobernación en un gobierno priista. Ahora tiene protección de Morena.

historiasreportero@gmail.com

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