Hace un año –el 22 de febrero de 2025, para ser exactos– Somos MX formalizó ante el Instituto Nacional Electoral su solicitud para convertirse en un nuevo partido político. En este lapso ha cumplido con creces los requisitos para concretar su propósito: hasta hoy, 246 asambleas realizadas en todo el país (46 más de las requeridas) y 290 mil afiliados (34 mil afiliados más de los que se le exigen, aunque seguramente serán muchos más en los próximos días).
¿Es necesario un nuevo partido de oposición? Para quienes hacen tabla rasa de lo que ha sido la oposición durante los últimos años, la respuesta más a la mano es que no. ¿Para qué, piensan, otra formación partidista como el PAN o el PRI? ¿Para qué conformar otra organización en manos de personajes o cúpulas que sólo saben pedir su voto a los ciudadanos para olvidarse de ellos después?
Sin embargo, si miramos hacia lo que ha significado el esfuerzo organizativo de Somos MX en un contexto de atroz inseguridad en todo el país, con un Estado de derecho quebrantado, los contrapesos aniquilados, una economía estancadada, un profundo deterioro institucional y la convicción autoritaria desde la misma Presidencia de la República de que hay que volver al régimen de partido único, la respuesta es sí.
El gran mérito de Somos MX es que en su construcción han sabido concurrir los más diversos sectores de oposición convencidos de que es urgente enfrentar, pacífica pero decididamente, eso que comenzó siendo una deriva democrática y se ha transformado abiertamente en la regresión política autoritaria más grave desde que el movimiento estudiantil de 1968 y otras luchas abrieran el paso a lo que terminó siendo (como hemos visto) una frágil aunque real transición democrática.
Una transición que paradójicamente hizo posible la llegada al poder de Morena, toda vez que se había conseguido tener un sistema electoral que garantizaba el respeto al voto y la alternancia en el poder. Una transición que está siendo aplastada por la cerrazón caciquil de un grupo que se arroga la representación del “pueblo” en detrimento de las minorías.
La creación de Somos MX ha tenido lugar en medio de la materialización de las peores amenazas que proyectó el régimen de Andrés Manuel López Obrador contra la vida democrática: la captura o exterminio de las instituciones de transparencia, competitividad, evaluación y rendición de cuentas que servían de contrapeso; la obtención ilegal de la mayoría en el Congreso a través de un descarado golpe que torció la sobrrepresentación, y el control del Poder Judicial a partir de una reforma denunciada nacional e internacionalmente como perversa y contrahecha.
Una y otra vez, mientras se construía, Somos MX rechazó y enfrentó esta andanada autoritaria. Señaló la ilegalidad de la sobrerrepresentación morenista; demostró la enorme suciedad y farsa de la elección judicial, plagada de irregularidades, “acordeones” y mapachismo del más viejo cuño; y ha venido advirtiendo sobre los riesgos que entraña una reforma política a la medida de los intereses del partido en el poder.
Por supuesto, Somos MX no tiene una dirigencia surgida de la noche a la mañana. La conforman ciudadanos procedentes de muy diferentes causas, formaciones y experiencias. Los une la convicción de que la indiferencia o la pasividad no pueden ser una opción frente a la grave circunstancia nacional. Los une la certeza de que la oposición democrática tiene que serlo desde sus propias filas, abriendo el espacio a los ciudadanos y haciendo valer la diversidad para enriquecerse con ella.
Y ese es, insisto, su mayor mérito: la refundación de la oposición no sólo desde la esperanza por el cambio, sino desde el encuentro plural y la deliberación de ideas y propuestas concretas para responder a los grandes retos del país luego de todos estos años de destrucción institucional y rezago en todos los frentes.
Este sábado Somos MX celebrára su Asamblea Constitutiva en la que elegirá a quienes encabezarán sus órganos de dirección y la presidencia nacional, de cara al próximo proceso electoral de 2027. Es un paso que concreta el gran esfuerzo hecho a lo largo de 12 meses de intenso trabajo.
Tocará al Instituto Nacional Electoral y, en su caso, al Tribunal Electoral, otorgar o no, oficialmente, el registro a esta nueva fuerza política. Sabemos que eso significa que bien pueden negárselo, porque estas instituciones, otrora modelo de pulcritud y compromiso con la democracia, están prácticamente tomadas por un partido decidido a eternizarse en el poder. En todo caso sería una decisión política difícil de instrumentar; tendrían que invalidar muchas de sus asambleas y dejar sin efecto miles de afiliaciones, entrando de lleno al más burdo fraude para violentar el derecho de Somos MX a existir como partido.
Sin embargo, es un hecho que más allá de su registro Somos MX representa ya una alternativa para todos aquellos mexicanos que creen en la cultura del trabajo, los que quieren un país seguro y en paz donde impere la ley, los que valoran la tolerancia, la pluralidad y las reglas democráticas; aquellos mexicanos que no se resignan a que la nación se siga hundiendo en la extorsión, la violencia y la corrupción.
@ArielGonzlez
FB: Ariel González Jiménez

