Uno de los mayores desafíos que enfrentará México en los próximos meses, de cara al Mundial de Futbol 2026, es el combate a la piratería en prendas deportivas, principalmente.
Pero no sólo a propósito del Mundial. México es un océano para la piratería.
Si bien no es un mal exclusivo de México, es un hecho que la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) publicó esta semana las conclusiones de su Revisión de Mercados Notorios de 2025 para la Falsificación y la Piratería.
Uno de los relatos más detallados de la penetración de la piratería en la industria está documentado en el libro Gomorra (Debate, 2006), de Roberto Saviano, que narra los negocios de la Camorra italiana y que le costó una sentencia de muerte de la mafia siciliana.
Según la USTR, en la lista hay mercados en línea y físicos que participan o facilitan la falsificación sustancial de marcas registradas o la piratería de derechos de autor.
“Dado que Estados Unidos es coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA, estamos particularmente atentos a la venta de mercancía falsificada y la transmisión ilícita de transmisiones deportivas”, cita en el comunicado las palabras del embajador Jamieson Greer.
“Estas actividades no solo constituyen robo de propiedad intelectual, sino que también perjudican a los consumidores, por ejemplo, al comprar productos de baja calidad que pueden representar riesgos para la salud o la seguridad, o al descargar malware al visitar sitios web que realizan estas actividades”, alertó.
Advierte a sus socios comerciales que deben “implementar reformas políticas para fortalecer la protección de la propiedad intelectual, como la adhesión e implementación plena del Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) sobre Derecho de Autor y el Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas, que brindan protección clave para los derechos de autor y derechos conexos en el entorno digital”.
Y es que, según la Lista de Mercados Notorios de 2025, hay 37 mercados en línea y 32 mercados físicos que “participan o facilitan la falsificación sustancial de marcas o la piratería de derechos de autor”.
Tres de ellos están en México:
El Santuario, en Guadalajara, Jalisco, donde hay venta minorista y al por mayor; almacenamiento y distribución de productos farmacéuticos falsificados, lo que ha generado pérdidas anuales de mil millones de dólares a las empresas legítimas.
Otro punto, también en Guadalajara, es el Mercado de San Juan de Dios, donde, según el informe, en la mayoría de sus tres mil puestos se vende ropa, calzado, artículos para el hogar, productos farmacéuticos y accesorios falsificados, así como software, películas, juegos electrónicos y dispositivos de evasión de juegos electrónicos pirateados.
Estados Unidos también acusa que, pese a que ese mercado es propiedad del gobierno de Guadalajara y al gran volumen de comercio ilegal, “no se realizaron redadas importantes de cumplimiento de la propiedad intelectual en 2025”.
Por supuesto, no podría faltar Tepito, en la Ciudad de México, al que califica como “un importante centro de distribución de productos falsificados y pirateados en los mercados locales de México y Centroamérica”. Y acusan que, a diferencia de años anteriores, en 2025 las autoridades mexicanas aparentemente no realizaron redadas contra productos falsificados y pirateados en el mercado.
A las autoridades de Estados Unidos les faltó poner el ojo en los puestos de productos pirata que todos los fines de semana, rodean los estadios de futbol, donde familias enteras comercializan mercancía ilegal, que daña la economía de quienes tienen la capacidad de crear y no son piratas.
Quizá sea el paso siguiente antes de que ruede el balón en el Estadio Azteca.
Una alerta a menos de 100 días del mundial.
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