Nunca es demasiado temprano para hablar de la sucesión presidencial y echar un vistazo a lo que más temprano que tarde concentrará la atención de la clase política y desectores informados de la sociedad. Un primer dato es que hoy “la caballada está flaca” (Rubén Figueroa dixit), del gabinete de Claudia Sheinbaum solo una figura sobresale, la de Omar García Harfuch.

Son varios los elementos a considerar en este análisis, lo primero: reconocer que la 4T mantiene niveles de apoyo que llevan a concluir que, de no aparecer un factor perturbador, Morena retendrá la presidencia de la República para el periodo 2030-2036.

Lo siguiente es admitir que en ese proceso, el Gran Elector será Andrés Manuel López Obrador, nadie, ni siquiera la presidenta Claudia Sheinbaum, podrá disputarle esa condición: el dedazo vendrá de Palenque.

Otro dato relevante: Harfuch encabeza las simpatías del electorado, sobre todo del voto femenino. Así ocurrió cuando Morena realizó la consulta para elegir a su candidato al jefe de Gobierno, sin embargo, por encima de la voluntad popular se impuso la del dueño de Morena. Claudia aceptó sin chistar la imposición pero integró a García Harfuch a su equipo y, más tarde, lo nombró secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.

Lo tercero es convenir que aunque en una consulta sin trampas Harfuch ganaría la candidatura presidencial, hay un obstáculo mayúsculo: el veto de López Obrador y de los duros de Morena. ¿Qué hace intransitable a García Harfuch? En primer lugar, su condición de policía y, para colmo, formado bajo la dirección de Genaro García Luna. ¿Un policía candidato presidencial del partido del “pueblo bueno”?

En segundo lugar, su linaje: hijo de Javier García Paniagua, titular de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) en los días de la “guerra sucia” y nieto del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional durante el año trágico de 1968; paradójicamente, desde la perspectiva de quienes están hartos de la complacencia con los delincuentes, esos mismos factores “negativos” constituyen activos políticos.

Los resultados de su estrategia en materia de seguridad son relevantes y los niveles de letalidad en los “enfrentamientos” dicen mucho sobre el nuevo enfoque: once criminales abatidos y solo dos o tres integrantes de las fuerzas públicas heridos en el más reciente choque.

Hasta ahora todo le sale bien a Harfuch, incluso los operativos del Ejército como la operación en la que capturó y abatió a Nemesio Oseguera, El Mencho, le rinde más réditos que al general Ricardo Trevilla y sus relaciones con las agencias de inteligencia norteamericanas también cuentan.

Si en Morena, siguiendo las instrucciones de Palenque, menosprecian su capital político y le cierran el paso, no faltarán partidos que le ofrezcan la candidatura y de aceptarla y quedar en la boleta, se abrirán en el país escenarios insospechados.

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