Mi texto de hace dos semanas concluyó citando una nota periodística sobre el “movimiento de las cucarachas” en la India y la renuncia del ministro de Educación.
No quería sugerir la renuncia del secretario del ramo en México ni ninguna otra ni nada parecido, sino ejemplificar la magnitud del tema.
Percibo que muchos patrones analíticos y argumentativos de la vida pública se sustentan en analogías; también lo hacen los patrones de la vida privada, pero ahora el asunto que trato es de interés general.
Analógicas son las comparaciones, los ejemplos, los modelos, los esquemas, entre otros frecuentísimos recursos; de hecho, podría decirse que todo lenguaje tiene una raíz analógica, sea verbal o icónico, según lo sabe la hermenéutica (precisamente) analógica de Mauricio Beuchot.
La India y México tienen puntos en común, pero basta decir que por cada mexicano hay más de diez personas nacidas en el gigantesco país asiático (el más poblado del mundo) para que tengamos cuidado con cada analogía entre una y otro: 134 millones frente a 1,400.
Ahora que se acercan las elecciones intermedias norteamericanas se multiplican encuestas y estadísticas en torno a cuestiones tales como la aceptación del presidente en turno; unas y otras se dividen por segmentos poblacionales y comparan los porcentajes de apoyo a los mandatarios anteriores a estas alturas de sus respectivos cuatrienios.
La oposición al mandatario del país vecino parece muy fuerte en estos momentos, y hay diversos pronósticos y escenarios en torno a una posible victoria del Partido Demócrata, el cual no da indicios de perder su base de votantes “liberales”, pese a que esta vertiente del partido no gusta a sectores relevantes de la Unión Americana, “conservadores” o “muy conservadores”.
Ya veremos los resultados y los análisis que se deriven de ellos. Puede anticiparse que habrá un partido ganador y uno perdedor en lo general y también muchas victorias y derrotas locales y regionales, como fruto de respuestas partidistas a preocupaciones asimismo locales o regionales. Al parecer, el Partido Demócrata está segmentando (regionalizando, localizando) su discurso, sin duda en parte porque se trata de elecciones intermedias.
Y, si se me permite la reacción analógica, ¿qué pasa en México con partidos que no se encuentran actualmente en el poder? Desde luego, aquí tenemos también un escenario nacional con predominio de un partido y múltiples escenarios locales y regionales. En resumen, todas las fuerzas políticas institucionalizadas, con excepción de quienes acaban de obtener un primer registro, tienen serias responsabilidades de rendición de cuentas ante la sociedad, pues cuentan con poder y lo ejercen en estos o aquellos territorios.
Las respuestas de distintos sectores entre la sociedad sinaloense durante las últimas horas nos hablan de preocupaciones básicas para el bienestar y la productividad. Aquí tenemos un nuevo ejemplo de los reclamos de cualquier sociedad frente a cualquier gobierno en cualesquiera tiempos: queremos paz, seguridad, vivienda, salud, educación e infraestructura para todos estos requerimientos no únicamente fundamentales, sino fundadores.
La palabra proyecto podría ser una clave más interesante que nunca. Nos acercamos a nuestras propias elecciones intermedias, en diez meses. ¿Quién tiene un proyecto íntegro y comprensible más allá de las reacciones ante las coyunturas, siempre tan urgentes y siempre tan pasajeras? ¿Quién? ¿Quiénes?
Las complejidades de la realidad son el mayor desafío para todos los lenguajes, orales o visuales. ¿Cómo podemos representarnos realidades intrincadas con instrumentos tan evanescentes, tan múltiples, tan intrínsecamente masivos y tan cansados como las palabras y las imágenes?
Probablemente el reto más relevante para los próximos meses entre miles de aspirantes a puestos de elección popular será encontrar palabras congruentes con los hechos (base de la definición de verdad en Aristóteles y en el sentido común) y encontrarlas además profundas y sencillas, comprensivas y comprensibles. Y se necesitará mucho trabajo de base, trabajo de tierra, para que las palabras broten de inquietudes muy concretas, locales, regionales, estatales, nacionales.
Hace una semana estuve en Atlixco, Puebla, y me encontré un microcosmos del México contemporáneo: vitalidad, dinamismo, comercio formal e informal, devoción, pequeñas funcionalidades específicas y pequeñas disfuncionalidades específicas, pactos urbanos, ambulantaje, niñas y niños pegados a las faldas de madres que van vendiendo pepitas, cacahuates garapiñados o enchilados, obleas…
Y me pregunté qué palabras serán convincentes para una sociedad que sin duda ya no reacciona ante las campañas convencionales que empapelan y llenan de plástico las bardas, los postes de luz y los árboles (muy bellos y variados, por cierto) con frases cada vez más genéricas, como compradas en farmacias de similares, y con caras sonrientes, sí, y poco más.
No. No se trata de renuncias ni de campañas convencionales. Se trata de que nuestros –nuestras– gobernantes y nuestras –nuestros– aspirantes tengan una visión de director(a) de orquesta, capaz de ver la tarea de cada instrumento con la vista puesta en un concierto consciente de la importancia de cada sección: los violines de la educación, los chelos de la salud, las percusiones de la seguridad, las flautas y los oboes de la vivienda y las infraestructuras. ¿Con qué notas y con qué sección comienza cada concierto local y cómo continúa en el marco de las vastas composiciones nacionales?
La batuta son unas finanzas sanas, equilibradas, orientadas hacia las inversiones productivas a corto, mediano y largo plazos.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Exclusivas
Experiencias El Universal¿Por qué dejamos de escuchar? Hábitos que pueden dañar tu audición sin que lo notes
Experiencias El Universal“Off The Record” tercera edición: desayuna junto a Carlos Loret de Mola
Experiencias El Universal4 destinos de ecoturismo en Veracruz para conectar con la naturaleza
Experiencias El Universal





