En el marco del Día de la Mujer este domingo 8, leo un mensaje en un autobús público: “La vulnerabilidad no es opción; las mujeres pedimos pleno empleo.” Entre tantos temas que circulan estas horas, he aquí una hebra para unirlos.

Si mal no recuerdo, Carlos Marx hablaba del ejército de desempleados como un mecanismo de control tanto de demandas laborales como, en general, de personas. Luego entonces, para la izquierda debe ser una meta el pleno empleo, demandado por las mujeres que presentaron aquel mensaje y demandado por un proyecto de justicia social y seguridad a corto, mediano y largo plazos.

Las autoras del mensaje aciertan de lleno al vincular falta de empleo y vulnerabilidad. Ya tuvimos por allí, si mal (otra vez) no recuerdo, un “presidente del empleo”. En todo caso, sabemos bien que el crimen organizado es un “empleador” y que una estrategia para alejarlo de nuestra mayor riqueza (la gente) y para derrotarlo pasa por la generación de los trabajos formales que necesita el país: alrededor de 1.5 millones al año, según me dice mi algoritmo.

Discuto con mi algoritmo a propósito de las fallas estructurales que nos impiden acercarnos a esta meta. Parece que coincidimos: un problema serio es la insuficiencia de pequeñas y medianas empresas (las famosas pymes). ¿El Plan México incluye estrategias viables para que crezca el número de ellas? Por ejemplo, ¿tengo estímulos si quiero abrir una editorial?

A la primera pregunta mi algoritmo me responde que sí: entre otros proyectos, el Plan busca que para 2030 “el 30 % de las pymes del país tengan acceso a financiamiento a través de la banca de desarrollo y comercial”. El gobierno se compromete a comprarles a ellas un 50 % de los insumos o bienes requeridos por las muchas dependencias e instituciones. Y está el proyecto “Hecho en México”, que para quienes teníamos uso de conciencia hace cincuenta años nos remite al estribillo “Lo hecho en México está bien hecho”. Se busca un regreso parcial a la sustitución de importaciones casi como un pacto entre el libre comercio y el mercantilismo, esto es, entre las dos posturas y prácticas que se están peleando a dentelladas el control del mundo (se lo pelean más desde lo político que desde una mínima racionalidad económica, la cual sugeriría corregir los déficits del libre comercio para que este último contribuyera a metas como el pleno empleo).

A la segunda pregunta mi algoritmo me responde exactamente lo mismo que a la primera: no me alienta, no me desalienta. 

Desde luego, los inmisericordes bombardeos de escuelas para niñas y de hospitales en Irán dificultan las acciones planetarias a corto plazo y las metas asimismo planetarias a mediano y largo. Por lo pronto, se desencadena un proceso inflacionario por el costo de la guerra. Y la inflación es una avalancha que en este caso (como en otras ocasiones) comienza con el aumento en el precio de los combustibles.

Este aumento ya es una realidad en la Unión Europea. Por eso Emmanuel Macron se da prisa en anunciar una “operación militar puramente pacífica y defensiva” para reabrir cuanto antes el estrecho de Ormuz: el cierre estrangula los movimientos económicos de un mundo interconectado; se habla de 3 mil barcos detenidos, y esto ocurre en una época en que las demoras en entregas de suministros se cuentan por minutos porque cada minuto cuesta en cadenas calculadas con exquisita precisión en el tiempo y el espacio.

El poeta Víctor Hugo, paisano de Macron, habló alguna vez del “sol negro”. Esta figura poética es un bellísimo oxímoron, una aparente contradicción en sus términos. El “sol negro” de Víctor Hugo no le hizo daño a nadie; no sé si funcionará bien el oxímoron de Macron: militares atacando en modo “defensivo” y tomando con armas en modo “pacífico” un espacio estratégico en la guerra. No se necesitaba ser ningún especialista en geopolítica para saber que Irán tomaría esta medida y que tal acción estrangularía una parte significativa del comercio mundial. Ya se verá qué sucede en las próximas horas y en los próximos días de una guerra que es atípica o por lo menos única como lo son todos los acontecimientos históricos, según –creo recordar (tercera vez)– dijo el filósofo Gadamer.

¿Estamos ante un tercer conflicto planetario? No podemos aplicarles patrones pasados a acontecimientos presentes como si los patrones fueran plantillas productoras de prototipos industriales. Este fenómeno de hoy es susceptible de muchas comparaciones, siempre y cuando las comparaciones se realicen con prudencia en un marco de sistemas complejos con posibles convergencias, superposiciones y acaso colisiones.

Para estremecer nuestra mente y para poner a prueba nuestras analogías, digamos que dos héroes de la Segunda Guerra Mundial son tal vez los culpables de la Tercera, si es que estalla (ojalá no, esto es, quiéralo Alá que no): en 1953 Winston Churchill y D. Eisenhower resolvieron con tal torpeza la aguda crisis que estaba viviendo Irán que impusieron a un sha cada vez más represivo e inhábil, hasta que en 1979 se concretó la largamente incubada toma del poder chiíta.

Churchill y Eisenhower, aterrorizados ante el fantasma soviético, derribaron al primer ministro legítimamente elegido, y actuaron así en parte para defender los intereses petroleros británicos.

México debe ser el único país que dice sufrir cuando sube el precio del barril petrolero y también dice sufrir cuando baja. Es que somos importadores netos de gasolina, aunque seamos exportadores netos de la materia prima.

Una parte importante del inmenso ingenio de mexicanas y mexicanos debería canalizarse más y más hacia la educación de nuestra gente joven en un mundo con suministros de energía cada vez más diversificados, con énfasis en las energías limpias.

Ojalá el Plan México tenga un claro mapa del empleo y del emprendimiento para los próximos decenios. Allí está una clave de claves para nuestro futuro. (En mi artículo anterior comenté que pasamos de la lucha de clases a la lucha por los cables y de allí a la lucha por las claves.)

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios