“Tengo temor de regresar a Aguililla, Michoacán, y que la mafia me enrole, me obligue a ser soldado del crimen. Prefiero quedarme en Tijuana y trabajar aquí. Acepté los apoyos del gobierno mexicano, pero rechacé el boleto de autobús para regresar a mi pueblo”, comentó el migrante Alberto Rodríguez, quien fue deportado hace 15 días de Estados Unidos después de haber trabajado 22 años en California.
No es un caso único. Un porcentaje de deportados y autodeportados por el gobierno de Donald Trump que son originarios de municipios de la Tierra Caliente de Michoacán, de pueblos de Guerrero y Chiapas, pero también de Sinaloa, principalmente de Culiacán, donde desde hace más de un año inició la guerra entre La Chapiza y La Mayiza, han optado por quedarse en Tijuana.
Alberto Rodríguez, de 52 años, trabajó más de dos décadas en la construcción, en el mantenimiento de jardines. Tiene esposa y seis hijos en Aguililla, Michoacán. Pero prefiere no verlos al riesgo de ser enrolado por el crimen. “Prefiero seguir adelante aquí en Tijuana porque la mafia está muy fuerte en mi pueblo. Me da temor terminar de soldado de los cárteles”.
A mediados de noviembre el migrante michoacano, quien residía en Gardena, California, fue detenido en una redada masiva cuando viajaba hacia Bakersfield para trabajar.
“Nos agarraron como a más de 40 cuando veníamos en un autobús. No sólo a los que no tenemos documentos, también a personas de origen mexicano que no son ciudadanos o residentes”, recordó.
En entrevista con EL UNIVERSAL narró que lo mantuvieron en un centro de detención más de tres semanas hasta que hace unos 20 días lo deportaron por la zona de El Chaparral en Tijuana. Ahí funcionarios del programa México te Abraza le ofrecieron apoyos como son tramitar su acta de nacimiento, la CURP, tres meses de seguro social, una tarjeta del Bienestar, 2 mil pesos, tres días de hospedaje en el albergue Flamingos, colocarlo en espera en la Lista Nacional de Empleo y un pasaje de autobús a su pueblo.
“Yo les dije que aceptaba todo, pero el pasaje a Aguililla no, por el tema de la violencia y delincuencia”, indicó Alberto Rodríguez, quien ganaba mil 200 dólares a la semana en Estados Unidos y de los cuales la mayor parte enviaba vía remesas a su familia en Michoacán.
Cabe destacar que Aguililla está enclavado en la región de Tierra Caliente y es uno de los 113 municipios de Michoacán. Es uno de los más afectados por la violencia, la inseguridad, el cobro de piso, los asesinatos y el desplazamiento forzado debido a la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Pese a que no se le ofreció ningún tipo de apoyo para vivienda, becas u otros, como promociona el gobierno federal, el migrante está agradecido con la ayuda. Después de tres días en el Flamingos, un salón de fiestas acondicionado como albergue para recibir a los deportados, llegó al albergue Ágape, que dirige el pastor Albert Rivera.
“Me siento muy agradecido con el pastor. Espero empezar aquí una nueva vida y trabajar en Tijuana para enviar dinero a mi familia”, comentó el michoacano, quien es parte de los más de 605 mil deportados en 2025 por el gobierno de Trump de varias nacionalidades, pero principalmente mexicanos.
Albert Rivera, director del albergue Ágape, ubicado en la zona de Playas de Tijuana, comentó que este caso no es aislado Ya que muchos deportados optan por quedarse en esta ciudad fronteriza antes de regresar a la Tierra Caliente de Michoacán, a sus pueblos en Guerrero, Chiapas o ciudades como Culiacán.
“Los agentes del Instituto Nacional de Migración les compran su boleto y los suben a los autobuses, pero un porcentaje se niegan por temor a regresar a sus pueblos y ser levantados por el crimen organizado, que sean asaltados en el camino o que simplemente lleguen a sus comunidades y no tengan empleo”, expuso.
Lamentó que el gobierno mexicano sólo les dé 2 mil pesos de apoyo a personas que ganaban eso en un día en Estados Unidos, “es una especie de dádiva simbólica. Tampoco les dicen lo que promociona el gobierno, nada de apoyos para vivienda, becas o pensiones del Bienestar. Los que se están quedando en Tijuana juntan su dinero y rentan un cuarto o departamento pequeño entre varios”.
Dijo que a diferencia de los 2 mil pesos, unos 100 dólares, que otorga el gobierno mexicano por una sola vez, a los migrantes que entran al programa de deportación voluntaria la administración de Trump les está dando apoyo de 3 mil dólares, al tipo de cambio unos 60 mil pesos, además del vuelo de regreso al país de origen y la condonación de multas.
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