El caso de la rectoría de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) dio un giro con la suspensión definitiva a favor de José Alberto Abud Flores, destituido de manera ilegal como rector de esa casa de estudios.

Con la decisión del juez de Distrito, el nombramiento de Fanny Guillermo Maldonado queda sin efecto, ya que el Consejo Universitario que la nombró en su sustitución tuvo su sesión, el pasado 13 de enero, en un recinto del gobierno estatal. El juzgador consideró elementos de violación a la autonomía universitaria.

La audiencia incidental determinó la restitución de la situación previa al conflicto, mientras dure el juicio central. Así que Abud Flores podrá reasumir su cargo.

En su momento, el académico denunció la siembra de cinco gramos de cocaína en su vehículo para su detención, el pasado 12 enero de 2026.

Por ello, la Fiscalía General del Estado deberá abstenerse de cualquier acto que impida al rector ejercer sus funciones.

No se sabe si la gobernadora campechana Layda Sansores San Román acatará el fallo o a través de su equipo promoverá impugnación ante un Tribunal Colegiado.

En una entrevista concedida hace unos días a EL UNIVERSAL dijo que su arresto fue debido a que era una persona non grata para el gobierno de Sansores.

“Yo era una persona incómoda. No me plegaba a sus designios, no obedecía, vamos a ponerlo en esos términos, no obedecía las órdenes que venían desde arriba, desde el gobierno, claro, no les convenía”, dijo.

El académico calificó como “cavernaria y mentirosa” la postura oficial que sostiene que el gobierno respeta la autonomía universitaria. Dijo que nunca aceptó instrucciones del Ejecutivo y que esa independencia lo convirtió en un obstáculo para intereses políticos.

Sostuvo que el objetivo central es intervenir en la universidad para manejar su presupuesto con fines electorales rumbo a 2027, cuando se renovará la gubernatura. Recordó que la UAC recibe alrededor de mil 200 millones de pesos anuales y que, recientemente, el gobierno estatal contrató un crédito por mil millones de pesos.

A su juicio, la suma de ambos montos explica el interés por controlar la institución. “Quieren meterse, controlar la universidad y administrar sus recursos”, señaló.

“Lo que quieren es meterse en la institución, controlar la institución, controlar los recursos de la institución. Y creen equivocadamente que los 11 mil estudiantes van a votar por ellos como borreguitos”, afirmó.

Resaltó que la autonomía implica gobierno propio, administración independiente del patrimonio y definición interna de la agenda académica, con rendición de cuentas, pero sin subordinación política. Recordó que en su gestión se opuso a iniciativas del Congreso local que, según dijo, buscaban ingresar a las aulas para influir en los estudiantes.

Relató que una propuesta de “Congreso Itinerante” pretendía llevar a legisladores a espacios universitarios, lo que consideró un intento de adoctrinamiento y una violación directa a la autonomía.

Abud Flores advirtió que su caso no es aislado. Afirmó que la rectora de la Universidad Autónoma del Carmen, Sandra Laffon, enfrenta presiones para dejar el cargo, como parte de una estrategia para usar a las universidades como herramientas de disputa política en el estado.

Dijo que las decisiones académicas y científicas deben tomarse dentro de las instituciones, pero libres de intervención gubernamental.

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