Si bien ya tiene 15 años con su marca de moda, está convencida de que su carrera apenas empieza. En octubre pasado se convirtió en la primera diseñadora mexicana en lanzar una colección global de ropa con H&M, el gigante sueco que ha colaborado con firmas de la talla de Kenzo, Moschino y Versace. Gracias a este peldaño alcanzado, planea llevar su empresa al estilo de vida y no limitarla solamente al diseño de prendas.

En la no hay una fórmula probada para tener una marca exitosa, pero logran sobrevivir aquellas con un estilo definido, que conocen bien a sus clientes y que poseen una legión de fieles seguidores. En eso ha trabajado de manera consistente la creadora, cuya comunidad se identifica con el nombre de Saravia Girls, un grupo de mujeres auténticas, fuertes y multifacéticas que inspiran cada una de sus propuestas.

“Hoy tenemos mucho mérito, ya que debemos cumplir con varias personalidades a la vez: ser mamás, empresarias, amigas, además de preocuparnos por nuestro bienestar.

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“El rol de las mujeres es indispensable para que cualquier industria funcione”, considera Lorena Saravia, en cuya empresa laboran dos mujeres por cada hombre.

El sexo femenino representa un papel protagónico en la moda no sólo como consumidoras, también como fuerza laboral.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que entre 60% y 80% de quienes laboran en la industria de la confección son mujeres. No obstante, un estudio de la plataforma The Business of Fashion encontró que ellas diseñan 40% de las marcas de moda femenina, pero sólo ocupan 14% de los puestos de liderazgo entre las firmas más importantes.

“En México formamos parte de una industria en la que el tema de género es equitativo, en la que la voz de la mujer no sólo es escuchada, sino que es indispensable para caminar. Hacemos gran equipo con los hombres sin que haya jerarquías de género”, apunta Lorena Saravia, quien reconoce que hay grandes creadores hombres.

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Diseñadores con un nuevo chip

Saravia pertenece a una nueva ola de talentos creativos que aspiran a llevar el nombre de nuestro país a otras latitudes, pero que, además, tienen claro que la moda, ante todo, es un negocio. De ahí que sus colecciones estén en sintonía con las tendencias globales, respondan a necesidades específicas y conecten con el público. “Formo parte de una generación que busca hacer marcas diferentes, con una visión mucho más comercial. Cuando empezaba en la moda, entraba a una tienda de marca mexicana y no había tallas disponibles, únicamente una pieza de cada diseño. Hoy existe una activación de la industria: una producción hecha en México y en la cual se emplean materiales locales. Hay una visión de cómo generar un producto que sí funcione y que sea diferente en el mercado”, señala la creadora.

Lorena Saravia, sin embargo, se enfrenta como otros diseñadores, a uno de los desafíos más grandes de esta década: la inmediatez. Gracias a las redes sociales las tendencias se dan a conocer en tiempo récord, pero a la vez, estas pasan de moda más rápido y de esta manera se crean necesidades constantes de consumo.

“Si bien hoy necesitamos crear productos para la rapidez a la que vamos, adaptarnos a ese ritmo es insostenible para empresas como la nuestra. Entonces debemos enfocarnos en resolver primero nuestras necesidades; por ejemplo, nuestro propio calendario.

Lorena Saravia, diseñadora mexicana. Foto: Edgar Silva Fuentes / EL UNIVERSAL
Lorena Saravia, diseñadora mexicana. Foto: Edgar Silva Fuentes / EL UNIVERSAL

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“Ésta es una de las razones por las que decidimos llevar nuestra marca de moda a una de estilo de vida”, revela.

El primer paso para lograr este objetivo fue dado hace unas semanas. La diseñadora se unió a la feria de arte Unique Design X para lanzar Saravia Bacanora, una botella de edición especial del agave originario de Sonora, cuyo diseño se caracteriza por fusionar moda, artesanía y una visión de sustentabilidad, dado que el empaque fue creado con residuos naturales.

La colaboración marca una nueva etapa para su sello, en la que Lorena Saravia buscará explorar otros terrenos más allá de la moda, sin perder su esencia: “Es un producto que tiene el mismo estilo contemporáneo de nuestra marca. Buscábamos ofrecer un souvenir que fuera un diferenciador, por lo cual creamos una botella de 500 mililitros con un empaque de hongo compostable en su totalidad”.

Las oportunidades se construyen

Lorena Saravia trae el oficio casi casi en las venas, ya que tanto su mamá como sus tías eran costureras. Ella decidió trasladarse a Barcelona, España, para estudiar diseño de moda. A su regreso a México se integró al equipo del renombrado diseñador Macario Jiménez, de quien aprendió la maestría y exigencia de los terminados.

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En 2010 lanzó su marca homónima, dirigida a la mujer contemporánea que requiere flexibilidad para todos los días. “Al diseñar como mujer para otras mujeres te vuelves más exigente en cuestión de producto, no de creatividad. La ventaja de las mujeres que diseñamos es que nos convertimos en nuestro propio maniquí.

“Durante años he atravesado un proceso interno para entender que yo no soy la marca. Es una parte importante de mí, sí, pero no me define como persona”, menciona Saravia, quien en 2013 ganó la primera edición de Who’s On Next, certamen organizado por la revista Vogue para impulsar a nuevos talentos. Al año siguiente concretó uno de los más grandes sueños para cualquier diseñador mexicano: abrir una boutique en Presidente Masaryk, la avenida más lujosa de la Ciudad de México.

Con el paso del tiempo llegaron las colaboraciones. Primero con la firma de belleza de lujo Natura Bissé y, posteriormente, con el gigante del fast fashion H&M, cuya colección tardó en salir a la luz alrededor de 18 meses, dado todo el proceso creativo.

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“Primero se atraviesa una etapa de adaptación, en la que se conoce al equipo y su visión, es decir, lo que significa el mundo de la moda para ellos. Después se seleccionaron distintos temas: nuestro país, el Día de Muertos, las paletas de color. Nos inclinamos por representar a un México crudo, orgánico y más contemporáneo. En total diseñé 40 siluetas, de las que se definieron cuáles funcionarían en el mercado. Para mí, las piezas de colaboración de H&M son joyas en el mercado que no vuelves a encontrar, ya que es difícil que firmas como Margiela, Balmain o Marant se vuelvan a juntar con la marca”, apunta Lorena Saravia.

Su colección tardó solamente 48 horas en agotarse a nivel mundial, tanto en la tienda en línea como en los puntos de venta físicos.

A pesar de este hito comercial, la diseñadora sabe bien que en la moda todo es efímero, por ello se encuentra trabajando en su siguiente propuesta, la cual se inspira en figuras con una personalidad única, como María Félix.

“Las mexicanas somos mujeres con mucho aguante; somos una versión única de tradición, valores, perseverancia y resiliencia”, dice con orgullo.

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