Una facción del aventó de una camioneta a Julián (nombre ficticio por seguridad) y a otros adolescentes que no resistieron o que los delincuentes pensaron que no sobrevivieron a las peleas que organizan miembros del grupo delictivo para seleccionar a los jóvenes que incorporan a sus filas. A pesar del grado de violencia de este hecho, Julián asegura que tuvo “suerte” de vivir.

“Me pelearon como perro”, explica a EL UNIVERSAL. Esta declaración es parte de los pocos recuerdos que tiene del día en que fue levantado en por una camioneta mientras estaba con sus amigos jugando en la calle después de la hora del toque de queda, misma en la que fue transportado a un lugar en la sierra donde lo obligaron a combatir con otros jóvenes usando piedras, palos y puños.

“El toque de queda era a las 9. Eran como las 10 y estábamos echando reta cuando pasaron las camionetas que nos vieron. Ellos [sus amigos] corrieron, yo no pude irme tan lejos y me subieron. (...) Me dieron un golpe. Lo demás [que recuerda] es que desperté cuando me estaban tatuando el brazo. Luego estuvimos en una casa que estaba sola, olía mucho a mota, me sentía mal, yo nunca me he metido nada, sólo de vista lo conozco [a la marihuana].

Lee también

“Me pusieron a pelear como los perros. (...) Sentí un piedrazo en la cabeza. Luego ya desperté hincado enfrente de una camioneta, creo que era una camioneta porque vi los faros grandes. Ya de ahí me acuerdo estar caminando en la sierra de regreso a mi casa y dice mi mamá que le dije que me aventaron”, expone Julián, de 13 años.

El profesional de la salud que atiende a Julián detalló a este medio informativo que por el shock debido al alto grado de violencia que vivió el menor de edad, hoy tiene amnesia disociativa que lo afectará, al menos, hasta que cumpla la mayoría de edad.

Además de las lagunas en su memoria, el adolescente viste manga larga para esconder su cuerpo, pues durante este hecho de extrema violencia sus captores le tatuaron un presunto símbolo que los identifica y un número al que no le encuentra significado.

Lee también

“No quiero regresar allá. No me llevaron [los miembros del cártel], pero no quiero que mi mamá se quede llorando si me llevan. Hay muchas mamás que están buscando a sus hijos. (...) Yo no ando en malos pasos. Yo quiero estudiar. Yo quiero ser licenciado”, afirma Julián.

La familia del adolescente busca que, además de recibir terapia sicológica, el tatuaje que le hicieron pueda ser removido, porque al huir de su municipio de origen se fueron con la amenaza de que “los podían encontrar a donde sea que fueran”.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios