Por primera ocasión, más de 18 mil personas privadas de la libertad de 153 centros penitenciarios, así como de seis centros de adolescentes en conflicto con la ley participarán vía remota en la Clase Nacional de Boxeo que se llevará a cabo este domingo 6 de abril en el Zócalo de la Ciudad de México y en todas las plazas públicas del país.

Eunice Rendón, fundadora de Red Vira, explica a EL UNIVERSAL que en esa clase nacional, que forma parte de una estrategia del gobierno federal para fomentar la paz, participarán también pacientes de centros de rehabilitación de adicciones como RAIBU, en Chihuahua, y el Arca de Noé en Mérida.

Asegura que centros penitenciarios de 29 estados de la República son los que alzaron la mano para ser incluidos en ese evento, mientras que Hidalgo, Jalisco y Aguascalientes se quedaron en la lona.

“Hay estados que mis respetos, porque muchas veces el sistema penitenciario no tiene recursos para este tipo de cosas o es más difícil. La verdad es que estos 29 estados hicieron el esfuerzo para estar presentes”, comenta.

Dice que en el país existen más de 230 mil encarceladas, de las cuales 40% aún no ha recibido una sentencia. Además, existen desafíos significativos en los sistemas penitenciarios, tales como la sobrepoblación y limitación en los recursos”.

Señala que en ese contexto, el deporte se presenta como una alternativa para transformar los espacios de reclusión en entornos de desarrollo y segundas oportunidades.

“Actividades como el boxeo, profundamente arraigado en la cultura popular, fortalecen el bienestar físico y emocional, además de que promueven el desarrollo de habilidades clave como el autocontrol, la disciplina, la empatía y la resolución pacífica de conflictos”, menciona.

Rendón explica que a través del programa Knockout: No Tires la Toalla, que fue implementado hace poco más de 10 años en diversas prisiones de territorio nacional y que hace unos años fue seleccionado por el Foro de la Paz de París como una de las mejores prácticas a nivel global en materia de construcción de la paz e inclusión, no sólo se enseña boxeo a las personas privadas de la libertad, sino que incluye atención integral de las emociones, contribuye en el proceso de reinserción social y evita la reincidencia de hombres y mujeres.

“Cuidamos que entren quienes quieran, o también quienes tengan mejor conducta, o a veces metemos unos que tienen muy mala conducta y ésta se transforma. Eso nos pasa mucho con los directores, al principio no quieren porque dicen: ‘Cómo que van a enseñarles box. Los vas a enseñar a pelear’. Pero esto funciona al contrario, porque practicando este deporte se calman. Esto siempre me pasa, me hablan los directores para pedirme que meta a alguno al programa para que ya le baje.

“Un 90% de las personas privadas de la libertad que están dentro del programa han dejado las adicciones y 100% de ellos mejoró sus habilidades para la vida, para relacionarse, su autoestima y confianza en ellos mismos. También, se redujeron importantes niveles de estrés y de ansiedad y mejoró su salud mental y física.”, expone la activista.

Dice Rendón que con ese programa también se logra el perdón y la reconciliación. “Ellos tienen que contar cosas más personales, es un tema más introspectivo. Vemos también que 95% de los participantes fueron violentados, porque vienen de contextos complejos y paternidades tóxicas. Es decir, de situaciones muy difíciles”.

Considera que el boxeo es una actividad que requiere de mucha responsabilidad y esfuerzo, al igual que la libertad. “Me ha enseñado a cambiar y a apreciar la vida. ¿Que cómo me siento de formar parte de la clase nacional de boxeo? Muy bien, porque nos ayuda a todos los compañeros a demostrarle a los demás que se puede cambiar”.

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