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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intentó distanciarse ayer de la derrota electoral del candidato republicano al Senado por el estado de Alabama, Roy Moore, acusado de abusos y acosos sexuales, que le ha costado a los conservadores un asiento en la Cámara Alta que no cedían desde 1990, a la vez que acusó a algunos republicanos de estar “felices con lo ocurrido”.
Roy Moore, un ex juez ultraconservador, acusado de abuso sexual a adolescentes en los años 1970, era el candidato de Trump para ocupar la banca que dejó el fiscal general Jeff Sessions en el sureño y conservador bastión republicano, pero en una ajustada votación, le ganó el defensor de los derechos civiles Doug Jones, con lo cual la mayoría oficialista en el Senado se reduce al mínimo (51 de los 100 escaños), dificultando la concreción de la agenda del presidente.
Trump recordó ayer que primero apoyó al rival de Moore en las primarias republicanas, Luther Strange.
“Dije que Roy Moore no sería capaz de ganar las elecciones. ¡Tenía razón!”, escribió en Twitter y urgió a “presentar a GRANDES candidatos republicanos para aumentar los estrechos márgenes de ventaja”.
Además de las arengas de Trump, Moore recibió asesoría del ultraderechista ex estratega jefe del presidente, Steve Bannon, quien agregó al discurso del postulante republicano sus usuales apuntes con connotaciones raciales y sus ataques a los medios y las élites. “Muchos republicanos que se preocupan por mantener las mayorías están furiosos con Trump/Bannon”, tuiteó el ex director de comunicaciones del senador Marco Rubio, Alex Conant, resumiendo el sentir de muchos.
Trump acusó que “muchos republicanos están felices con la forma en que resultaron las cosas, pero como líder del partido me hubiera gustado tener ese escaño”. Algunos republicanos, en efecto, celebraron la derrota de Moore. “Hubiera sido muy tóxico... Así que hemos esquivado esa bala, y eso está bien”, dijo a periodistas el senador Richard Shelby.
El terremoto político en Alabama hizo titulares: hacía un cuarto de siglo que los demócratas no ganaban un escaño en el Senado en ese estado marcado por las tensiones raciales y donde el año pasado Trump le ganó por 28 puntos a su rival Hillary Clinton.
“Abre la puerta a una improbable toma demócrata del poder en el Senado el próximo año”, señalaron Kyle Kondik y Geoffrey Skelley, politólogos de la Universidad de Virginia.
Jones, famoso por mandar a cadena perpetua a dos miembros del Ku Klux Klan por un atentado en 1963, cosechó 49.9% de los 1.3 millones de votos, frente al 48.4% de Moore, una diferencia de apenas 21 mil adhesiones que renovó en el Partido Demócrata la ilusión con miras a las elecciones legislativas del próximo año.
El periódico USA Today, usualmente moderado, pidió ayer la renuncia de Trump, afirmando que no sirve ni para “limpiar los baños” de la biblioteca presidencial de Obama o lustrar los zapatos de George W. Bush. “No es apto para el cargo”, señaló en su editorial, luego de que el presidente insinuara que la senadora demócrata Kirsten Gillibrand haría favores sexuales para conseguir fondos.
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