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Bruselas.-
La defensa a la libre circulación como un derecho humano básico, es el combustible que mantiene encendido el espíritu de la tripulación del barco de la ONG alemana Sea Watch, una embarcación que se ha convertido en símbolo contra la política migratoria de la Europa fortificada.
“La impotencia de explicarle a las futuras generaciones cómo es que personas mueren ahogadas en el Mediterráneo, me ha llevado a actuar, porque la libre circulación no es un privilegio, sino un derecho básico que no debe limitarse a la fortuna de nacer en un país rico”, dice a EL UNIVERSAL Ruben Neugebauer, miembro de la tripulación encabezada por Carola Rackete, la capitana del barco de rescate humanitario.
“Nos mueve el respeto y la solidaridad con aquellos que son criminalizados por su labor humanitaria, como los que ayudan a los migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos”, agregó.
La embarcación Sea Watch 3 lleva tres meses anclada, desde que se atracó sin permiso en la isla italiana de Lampedusa para desembarcar a 42 migrantes rescatados en el Mediterráneo. En tanto que su capitán, quien en julio pasó tres días en arresto domiciliario, enfrenta sanciones y procesos; dos investigaciones en su contra siguen abiertas por un presunto delito de favorecer la inmigración irregular.
Rackete se presentó este jueves en el Parlamento Europeo, en donde recibió aplausos de solidaridad, pero también insultos de una extrema derecha que la acusa de traer terroristas, torturadores y violadores a la Europa rica.
“Sin autorización atracó un barco cargado de inmigrantes ilegales que venían de campos de detención acusados de asesinato, violación y tortura, usted decidió no respetar las disposiciones legales, sino formar parte de una red criminal, usted no debería estar aquí sino en una celda”, dijo el eurodiputado del xenófobo partido Interés Flamenco, Tom Vandendriessche.
“La mayoría en esta casa está a favor de los valores europeos que usted con tanto coraje defiende”, reviró a los ataques ultras el eurodiputado titular de la Comisión de Libertades Civiles, Juan Fernando López Aguilar.
Durante su intervención, la capitana del barco con bandera holandesa acusó a la Unión Europea de externalizar sus responsabilidades en materia migratoria, al tiempo que pidió hacer más para evitar la criminalización de quienes brindan socorro en altamar.
“Salvar vidas no puede considerarse un crimen”, declamó la activista.
También solicitó la creación de corredores humanitarios, la implementación de un sistema que facilite la migración ordenada, y la puesta en marcha de una misión comunitaria de rescate.
Bajo el nombre de Operación Atalanta, la UE implementó en 2008 una misión en el Golfo de Edén dirigida a proteger la navegación comercial de piratas somalíes; como resultado, los incidentes pasaron de 176 en 2011 a solo cuatro ataques fallidos en 2018.
“Necesitamos más barcos para elevar las posibilidades de sobrevivencia”, indicó tras insistir en la existencia de un problema sistemático en Europa con los migrantes y refugiados.
La Organización Mundial para las Migraciones ha registrado en lo que va del año al menos mil muertes en las aguas que separan a Europa de África.
La activista además pidió a la UE suspender la cooperación con Libia y dejar de considerar a este país como seguro para el retorno de refugiados.
“Los derechos humanos de las personas devueltas a ese país peligran”, advirtió.
Afirmó que la formación de un nuevo gobierno de coalición en Italia no cambiará la situación. “La solución no está en un país, sino en la UE en su conjunto y en una mejor redistribución [de los migrantes]”, señaló.
En cuanto superen los impedimentos legales, Sea Watch 3 tiene previsto reanudar sus operaciones de salvamento.
El mes pasado Francia, Italia Alemania y Malta llegaron a un acuerdo para gestionar los rescates en el Mediterráneo.
La tripulación del barco humanitario está dispuesta a cooperar con las autoridades marítimas europeas, siempre y cuando, faciliten el acceso a un puerto europeo, precisó Rackete.
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