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El papa Francisco llegó ayer a Chile para iniciar una visita marcada por las protestas ante los abusos sexuales en la Iglesia católica y reclamos de “acciones, no perdones” contra los sacerdotes responsables.
El Pontífice fue recibido por la presidenta Michelle Bachelet y tres niños. Su estancia en el aeropuerto fue breve; no hubo discursos ni la presencia de fieles. Algunos medios lo calificaron de “muy sencillo”.
Desde ahí, Francisco abordó un automóvil cerrado y se trasladó con su comitiva hasta la Parroquia San Luis Beltrán, donde rindió homenaje a la figura del “Obispo de los Pobres”, posteriormente abordó el papamóvil para recorrer un tramo de la avenida Bernardo O’Higgins, donde fue para llegar hasta la Nunciatura, donde pernoctará las tres noches que estará en el país.
Cientos de personas salieron a las calles a recibirlo, mientras un grupo de activistas le pidieron que cambie “perdones por acciones” para desterrar la pederastia y lanzaron una organización internacional contra el abuso infantil que pretende acabar con estas prácticas y sentar en los tribunales a los culpables.
“En Chile hay obispos que han encubierto y que deberían estar en la cárcel o destituidos”, dijo Juan Carlos Cruz, integrante de la Fundación para la Confianza.
El jerarca católico llega al país más crítico con la Iglesia católica de América Latina y en pleno cambio social que acaba de aprobar el aborto terapéutico y tramita en el Parlamento el matrimonio homosexual, tras la adopción de la unión civil de parejas del mismo sexo.
Las autoridades laboran en la seguridad del Papa, luego de que en la última semana se registraron ataques a iglesias en Santiago y la vecina localidad de Melipilla, por supuestos grupos de anarquistas. “Papa Francisco, las próximas bombas serán en tu sotana”, indicaba un panfleto dejado por los atacantes.
El Pontífice oficiará tres misas multitudinarias en las tres ciudades que visitará, así como varios recorridos. Las autoridades esperan que cerca de un millón de personas asistan a los eventos.
“Su visita es una bendición para los migrantes. Ojalá su voz le dé más sensibilidad a los chilenos con todos los que llegamos”, dijo Carolina, una venezolana de 24 años.
El líder católico desarrollará actividades en Santiago, en Temuco y en Iquique, antes de proseguir su viaje a Perú. Muchos argentinos estaban concentrados frente a la Nunciatura. Durante el vuelo, el Papa confió a la prensa que lo acompaña su temor a que “un incidente” desencadene una guerra nuclear en algún lugar del planeta. “Sí, realmente tengo miedo. Estamos al límite. Basta un incidente para desencadenar la guerra”, advirtió.
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