El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, ha sido elogiado por su discurso del sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich. “Histórico”, una “señal de alivio para los europeos”, una “muestra de que Estados Unidos y Europa se mantienen unidos”, han sido algunas de las descripciones que se han hecho del mensaje.
En realidad, el discurso no se aleja un ápice de la doctrina Trump y exhibe con claridad las diferencias abismales que hay entre Estados Unidos y la Europa de hoy, por qué la fractura está lejos de sanar y por qué Europa en adoptar un camino separado, de la OTAN a la defensa nuclear. Lo único que Rubio hizo fue decir lo mismo, de un modo más “amable”.
“Estados Unidos y Europa pertenecemos juntos. Estados Unidos se fundó hace 250 años, pero sus raíces comenzaron aquí, en este continente”, dijo el secretario de Estado. Repitió varias veces la palabra “alianza” y desató aplausos cuando dijo que los estadounidenses “somos hijos de Europa”.
Pero fue claro en que si la alianza ha de seguir, será en los términos del Estados Unidos de Donald Trump, o no será. Que Estados Unidos está interesado en lo que ocurre en Europa, en tanto puede poner en peligro lo que consideran su seguridad nacional. En otras palabras: EU está dispuesto a seguir de la mano de Europa, si, y sólo si: Europa emprende la política migratoria de mano dura que ha implementado Trump en su país, para controlar “quién y cómo entra” a los países. “No es xenofobia”, aseguró Rubio. Malpensado el que opine lo contrario. Para Trump es urgente que Europa defienda su “estilo de vida, su cultura” frente a lo extranjero. Lo contrario, dijo Rubio, como ha repetido el mandatario estadounidense, es una señal de “debilidad”, de “declive civilizacional”.
En la visión del Estados Unidos de Trump, urge también que el Viejo Continente se deshaga de su estorboso “culto climático” que prioriza las energías verdes y lucha por frenar el cambio climático. A decir de Rubio, no hay que tenerle miedo “al cambio climático, a la guerra, a la tecnología”. Y también subrayó que, incluso con una Europa cumpliendo cada una de las exigencias de Trump, si por alguna razón este considera que las políticas o decisiones europeas no van con su estilo o “ponen en peligro la seguridad” de Estados Unidos, aplicará su lema de “EU primero”.
Por más que repitió que Estados Unidos es aliado de Europa, lo que Rubio evidenció es que los intereses de la primera potencia mundial y los de los europeos tienen ya muy poco qué ver y que la “alianza” sólo será posible si los líderes europeos olvidan sus prioridades e intereses para alinearse con los de Trump. En el EU de Trump, él es el único e inigualable salvador del mundo. Quienes lo sirvan, serán sus aliados; quienes no, el enemigo a vencer.
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