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Nueva York.— El Consejo de Seguridad de la ONU inició el proceso de selección del futuro secretario general del organismo, con una primera votación de sondeo que situó a la costarricense Rebeca Grynspan a la cabeza de los siete candidatos que aspiran al cargo.
Los 15 Estados miembros del Consejo se reunieron a puerta cerrada para asignar de forma anónima a cada candidato una calificación de “recomendar”, “desaconsejar” o “sin opinión”.
Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y jefa de la agencia de comercio y desarrollo de la ONU (UNCTAD), de 70 años, recibió el mayor número de menciones favorables, según fuentes diplomáticas. Grynspan se situó delante de la exministra de Relaciones Exteriores de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, la más joven de los aspirantes, de 52 años, y del director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, de 65 años.
Sorprende el tercer puesto de Grossi, que para algunos expertos consultados por EFE era el candidato favorito. También son aspirantes la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el ugandés Olara Otunnu y el senegalés Macky Sall. Otros candidatos podrían sumarse a la contienda más adelante para suceder a António Guterres, que finalizará su segundo mandato de cinco años el 31 de diciembre de 2026.
Aunque todavía no se ha decidido una fecha, el Consejo de Seguridad celebrará una segunda votación informal, que en principio tendrá lugar ya bajo la presidencia rotatoria de Dinamarca. Siguiendo una tradición geográfica que no siempre se respeta, América Latina aspira al cargo en esta ocasión, lo que explica que la mayoría de los candidatos proceden de esta región.
Muchos Estados impulsan que, por primera vez, una mujer dirija la ONU. Tras concluir este tipo de votaciones, el Consejo de Seguridad celebrará otras en las que los cinco miembros permanentes del órgano (Francia, China, Rusia, EU y Reino Unido), con derecho a veto, emitirán sus consideraciones en una papeleta roja. Los otros 10 en una blanca. De esta manera, un voto en contra de una de las cinco potencias acabaría con la carrera del aspirante aunque fuera el que más apoyo ha recabado, razón por la que la elección del próximo secretario general suele estar condenada a un acuerdo de estos cinco miembros. Para que el Consejo proponga a un candidato a la Asamblea General, encargada de tomar la decisión final, este deberá obtener al menos nueve apoyos y ningún veto.
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