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Washington.— En medio de un pesado silencio sólo interrumpido por el llanto de los deudos y los disparos al aire, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acompañado por su esposa, Jill Biden, hon- ró los féretros con los restos de 11 de los 13 militares muertos en un atentando el pasado jueves en Kabul, a su llegada ayer domingo a la base de Dover, Delaware.
El mandatario se trasladó a primera hora de la Casa Blanca a Dover para asistir a lo que, en el argot de las fuerzas armadas de Estados Unidos se denomina “transferencia solemne”, que se produce cuando un soldado del país fallece en el extranjero y sus restos llegan a territorio estadounidense.
Uno tras otro los ataúdes fueron depositados en la pista del aeropuerto de la base militar de Dover delante del presidente y su esposa Jill.
Vestido de luto riguroso, al igual que la primera dama, Biden llegó a la base de Dover para recibir los cuerpos en la misma pista, donde aterrizó a las 8.00 (hora local) el avión C-17 que los trasladó.
Con la mano en el corazón, Biden observó el descenso de cada uno de los ataúdes transportados por los soldados hacia vehículos negros, a veces agachando la cabeza en signo de meditación.
Bajo un cielo nublado, la pareja presidencial estuvo acompañada del jefe del Pentágono, Lloyd Austin; el secretario de Estado, Antony Blinken; el jefe de Estado Mayor, y el general Mark Milley, entre otros altos funcionarios militares.
Las familias estaban a distancia, protegidas de las cámaras. Los sollozos a veces rompían el silencio.
Dos de las 13 familias pidieron que no se filmara el descenso de los restos de sus respectivos seres queridos.
Cinco de los militares muertos tenían 20 años, la duración de la guerra más larga protagonizada por Estados Unidos en Afganistán.
Los 13 militares fallecieron el jueves en un atentado contra el aeropuerto de Kabul, reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que causó también heridas a 18 soldados estadounidenses y decenas de muertos y de lesionados afganos.
El ataque, que consistió en una explosión ocasionada por un suicida con un chaleco de explosivos y un asalto armado, ocurrió mientras se desarrollaban las tareas de evacuación de los estadounidenses y afganos, además de ciudadanos de otros países, a través del aeropuerto, que está bajo control de Estados Unidos.
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