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Con ganas de ver a sus papás y feliz de haber salido de China, Martín Gutiérrez Nabor regresó a México. Es uno de los 10 connacionales que recibieron apoyo de la Cancillería para salir de Wuhan, la zona cero por la epidemia del nuevo coronavirus Covid-19.
Recién llegado de un vuelo de casi 14 horas y tras haber pasado 14 días en cuarentena en territorio francés, medida que tomaron las autoridades galas para asegurarse de que él y otros nueve mexicanos están libres de contagio, cuenta que buscará pasar unos días en la Ciudad de México y luego volará a Chihuahua para ver a sus papás.
“Acabamos de pasar una consulta médica y tenemos un certificado expedido por el gobierno francés de que no tenemos el virus. Se siente mucha tranquilidad, sobre todo por mis padres que están nerviosos por lo que pasó en China; también estoy feliz de estar en mi casa.
“Desde el momento en que salí de China estuve aliviado y tranquilo porque sabía que todo iba a estar mejor”, dijo. Originario de la ciudad de Chihuahua, capital del estado del mismo nombre, el ingeniero mecánico de 28 años trabajaban en un proyecto para la empresa china que contrató sus servicios.
Cuando inició el brote, él se encontraba hospedado en un hotel de la provincia de Hubei, donde tuvo que permanecer aislado durante días por las medidas del gobierno chino para evitar más contagios.
“Cuando comenzó la cuarentena yo estaba en mi hotel, me la pasé ahí 10 días encerrado sin salir. Los últimos días de la cuarentena, la ciudad se encontraba sola, no había nadie en la calle, parecía un pueblo fantasma”, narró.
Por la naturaleza de su empleo, Martín viaja constantemente a China, en particular a Wuhan. “En algún punto sí tengo que volver por los proyectos laborales que tenemos allá. Primero quiero estar con mi familia y ver el proceso que se va a llevar. Tenemos que esperar hasta que la OMS diga que está controlado. Viajo a Wuhan desde 2018, voy y vengo a México en varios viajes, me aviento de tres a cuatro meses”.