Más Información

Seguridad federal atiende caso de dos niños asesinados en Sinaloa, tras irrupción en Palacio estatal; acompañan a familia

Canciller De la Fuente dialoga con su homóloga de Canadá, Mélanie Joly; revisan prioridades compartidas del T-MEC 2026

Lo que sabemos del caso de los niños Alexander y Gael en Sinaloa; asesinatos provocaron irrupción en Palacio Estatal

"México aumentaría su PIB en 1.4 puntos si Norteamérica sustituye 10% de importaciones chinas": Ramírez de la O

Fiscales generales se rebelan contra Trump; advierten que gobiernos locales no participarán en su política migratoria

Trump dispuesto a reunirse con Putin “inmediatamente” para negociar paz en Ucrania; Zelensky también está abierto a pactar, asegura

Juez bloquea temporalmente orden de Trump que pone fin a ciudadanía por nacimiento; es “descaradamente inconstitucional”

Trump en Davos: “fabriquen en Estados Unidos o paguen aranceles”; participa en el Foro Económico Mundial de forma remota
.- Comer detrás de unos barrotes vestido con el uniforme rayado de los presos es posible en Teherán, donde un restaurante propone a sus clientes pasar un momento en " prisión ", y ayudar con la cuenta a liberar a quienes están encarcelados por deudas impagadas .
Llamada la " Celda 16 ", la idea de este restaurante surgió durante la detención de sus dos fundadores, Benyamin Nakhat, de 31 años, y Arman Alizadeh, de 30.
"Conocí a mi socio durante nuestra detención. Yo trabajaba en el mercado del hierro en Teherán, pero quebré. No tenía nada de dinero" dice a la AFP Nakhat.
Alizadeh trabajaba por su lado en la exportación, pero también se llenó de deudas.
En Irán la ley es muy severa para quienes emiten cheques sin fondos, tienen deudas o no devuelven préstamos. Se castiga con prisión hasta que se haya devuelto el préstamo o pagado la deuda.
En total, unos 11 mil iraníes están detenid o s por no haber pagado sus deudas, según fuentes penitenciarias. En 2019, el número total de detenidos en el país era de 240 mil, según la agencia oficial Irna.
En prisión, Benyamin Nakhat y Arman Alizadeh se hicieron amigos. Dos años más tarde, abrieron su restaurante en el este de la capital.
"Para la decoración, fue fácil. Reproducimos el lugar donde estábamos detenidos", dice con una sonrisa Nakhat.
El país atraviesa una grave crisis económica --debido a las sanciones de Estados Unidos contra Irán-- que se añade a una inflación anual del 60% y a la devaluación de la moneda nacional, el rial.
Donaciones
Compuesto por siete "celdas", cada una de las cuales puede acoger a seis o siete "detenidos", el restaurante tuvo éxito rápidamente gracias a las redes sociales.
Luego, los socios inauguraron otros dos restaurantes, uno en Teherán y otro en Ispahan (centro)
Pero los propietarios no han olvidado a sus compañeros de infortunio
"Una parte de los ingresos del restaurante ayuda a liberar a detenidos " en prisión por deudas impagadas, explica Alizadeh.
Lee también:
"Queremos ayudar a los presos recolectando fondos. Ayudamos a los detenidos endeudados lanzando a veces campañas para solicitar ayuda de donantes o clientes", en especial a través de Instagram, precisa.
"Elegimos a quienes nos parecen prioritarios, por ejemplo una persona casada con hijos, o una persona enferma incapaz de trabajar para devolver su deuda"
El importe de las donaciones varía. Un día, cuenta Nakhat, "participamos en una emisión de televisión para pedir ayuda de los telespectadores. Según los responsables del programa, se recolectaron 6 mil millones de riales" (unos 235 mil dólares).
Lee también:
Reinserción
La "Celda 16" ayuda también a la reinserción de las personas que acaban de salir de prisión. "Muchas veces, personas recién liberadas han venido a trabajar al restaurante", asegura Nakhat.
Su combate es compartido para varias asociaciones filantrópicas o religiosas, o por celebridades iraníes. En tota 128 millones de dólares fueron recolectados en 2021 para esta causa, según Irna.
Hasti Berjissian, de 24 años, acompañada por dos amigas, aprecia este concepto de la "Celda 16".
Lee también:
"Venimos aquí desde que se abrió. La comida es buena y sobre todo queremos ayudar a los presos" dice esta joven iraní, responsable de compras en una fábrica, mientras come una pizza.
En otra celda, Shiva Shemshaki, de 33 años, celebra el cumpleaños de su marido. "Vengo aquí porque uno de nuestros amigos está en la cárcel desde hace nueve meses, por deudas no pagadas. Había comprado mercaderías, pero se ha arruinado con la inflación".
vare