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San José
Cuando una guatemalteca acude a una instancia judicial de ese país a denunciar un robo o un hurto, se desata una respuesta… de pasividad para atender el caso, pero cuando el denunciante es un hombre, el mecanismo responde con rapidez.
La discriminación hacia la mujer no ocurre sólo en Guatemala, tiene una dimensión continental: cinco mujeres ocuparon un cargo de juezas entre las 39 personas que, de 1979 a 2019, desempeñaron ese puesto en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), máximo tribunal de América y que, como parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), se supone es un foro hemisférico de igualdad, tolerancia y “no discriminación”.
“Es aberrante que, en una corte regional de derechos humanos, en un tribunal de esta envergadura, los gobiernos hayan postulado 34 hombres y sólo cinco mujeres”, lamentó la jurista costarricense Elizabeth Odio, presidenta electa de esa corte, en entrevista con EL UNIVERSAL.
“Las mujeres seguimos ganando menos que los hombres por igual trabajo. Eso es una relación de derechos humanos. Las mujeres sufren desigualdad, discriminación y violencia. Contra eso hay que luchar”, clamó Odio, electa para el periodo 2020-2021.
Por eso es que los datos de Guatemala apenas dibujan un pequeño tramo de un escenario que, con peculiaridades y proporciones distintas, persiste en la región. Cifras del (no estatal) Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible de Guatemala (Iepades) muestran que, de enero a junio de 2019, mil 180 niñas menores de 14 años quedaron embarazadas y 3 mil 5 denunciaron abuso sexual, mientras que, en los últimos 10 años, hubo 461 mil casos de violencia contra las mujeres y sólo tres de cada 100 tuvieron respuesta del aparato judicial.
“Hay violencia a la mujer en el sistema de justicia”, dijo la guatemalteca Carmen Rosa de León, directora ejecutiva del Iepades.
“Los casos de violencia contra la mujer tardan casi mil días entre la denuncia y el fallo. En delitos tan simples, como robo o hurto, los denunciados por mujeres tardan tres veces más que los denunciados por hombres. Hay pasividad del sistema”, explicó De León a EL UNIVERSAL, basada en datos oficiales.
Por la celebración, como cada 25 de noviembre, del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una espontánea campaña que se convirtió en mundial surgió el pasado 20 de noviembre en Chile con la canción Un violador en tu camino, para denunciar toda forma de agresiones.
El movimiento, que ganó fuerza global a partir del 29 de noviembre, “es una manifestación cultural ante un fenómeno mundial de violencia a la mujer por ser mujer. Es importantísimo el empoderamiento de la mujer en la denuncia”, afirmó el venezolano Luis Cedeño, director ejecutivo de Paz Activa, organización (no estatal) de Caracas que estudia la seguridad y la geopolítica.
“La masa crítica feminista lleva 30 o 40 años tratando de develar este patrón de abuso y esclavitud moderna. La mujer, histórica y sistemáticamente, ha sido agredida por ser mujer. Urge trato igualitario y no discriminatorio a las personas de este género”, agregó.
Para el analista político y periodista peruano César Campos, “la sensibilidad contra el acoso sexual, la violencia familiar y el feminicidio se están afianzando más rápido en el mundo que las luchas por los derechos civiles y de las comunidades nativas” y que el reconocimiento a los grupos de la diversidad sexual.
Consultado por este periódico, puntualizó: “Se siente más en la conciencia humana, porque se le estima objeto de una larga e histórica postergación”.
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