Tlalnepantla, Méx.— A casi ocho meses del desgajamiento del Chiquihuite, la mayoría de las más de 200 familias desalojadas regresaron a sus casas, “pues no tenemos dónde vivir”, además de que se suspendió el apoyo para el pago de renta que había otorgado el gobierno municipal.

Únicamente las 10 familias que perdieron sus casas que fueron demolidas tras la caída de rocas de más de 200 toneladas se mantienen fuera rentando viviendas, en espera de su reubicación.

Las nuevas viviendas para las familias mexiquenses estarán ubicadas en un predio de 4 mil 726.395 metros cuadrados en la Unidad Habitacional El Risco, comercialmente conocida como Colinas de San José.

El Cabildo de Tlalnepantla aprobó en marzo de este año donar el predio, informó la regidora Teresa Garduño. Mientras que la Legislatura del Estado de México desincorporó el terreno del patrimonio municipal de Tlalnepantla y lo donó al Instituto Nacional del Suelo Sustentable (Insus), el cual deberá ser ocupado para la construcción de viviendas en favor de las familias perjudicadas por el deslave en el cerro.

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