Entre yeso, agua, pintura y pinceles están las cabezas, brazos y piernas de Niños Dios a ser restauradas por Fernando Guadalupe y su equipo integrado por Liz, Raúl y Alejandro. “Reconstruir una imagen es devolverle fe y esperanza a la gente” dice Liz Quintana, quien tiene 10 años de restauradora. En el puesto de la calle Talavera, colonia Centro, este equipo hará que luzcan a la perfección estas figuras a ser bendecidas el próximo 2 de febrero.

Las hábiles manos de los restauradores son la principal herramienta para tallar y pulir las figuras de Niño Dios que cada año llevan creyentes para su reparación en uno de los puestos de la calle Talavera, del Centro Histórico de la Ciudad de México. Foto: Luis Camacho / EL UNIVERSAL

Tras la restauración, estas figuras serán llevadas a bendecir por sus dueños el próximo 2 de febrero. Foto: Luis Camacho / EL UNIVERSAL

Los pinceles son una extensión de los dedos de estos artesanos pues con
ellos detallan los ojos y cada pestaña que hasta parecen reales. Foto: Luis Camacho / EL UNIVERSAL
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