Los comerciantes del barrio bravo de Tepito se engallan ante las restricciones de no salir a vender por la pandemia del que se vive. Aseguran que deben resistir, porque si no instalan sus puestos morirán de hambre, por ello en días pasados armaron varias protestas.

Son pocos los que están sobre la calle, pero aun así generan problemas de vialidad y se convierten en un lugar propicio para el contagio del virus.

Desde Reforma Norte hasta Avenida del Trabajo se colocaron decenas de puestos a lo largo del Eje 1 Norte. No es el bullicio de un día normal; sin embargo, se pueden encontrar zapatos, películas y todo tipo de chácharas que no se contemplan dentro de los productos autorizados por las autoridades para ofertar.

“Seguimos trabajando, si el Gobierno [de la Ciudad de México] nos quiere ayudar vamos a parar la zona, pero ahorita siguen viniendo personas que necesitan surtirse y aquí estamos. Al cliente lo que pida”, reta la señora Gabriela, vendedora de playeras tipo polo, quien no quiso dar más detalles sobre el tema de las medidas sanitarias por el coronavirus, ya que no están respetando Susana Distancia ni distribuyen gel antibacterial, entre otras recomendaciones que ha ordenado implementar el Gobierno.

El sol cae a plomo y cientos de personas se mueven con habilidad entre los puestos y autos que circulan en los dos o tres carriles que dejan libres los comerciantes en algunos tramos sobre el Eje 1 Norte, donde era común ver el ir y venir de los diableros y las personas con grandes bolsas.

“Hay clientes, pero creo que ya no recorren los puestos, sólo vienen y se van a sus casas”, comenta Javier, un joven que oferta ropa para bebé y quien como los demás comerciantes refieren que las ventas se han caído “gacho”.

En contraparte, durante un recorrido EL UNIVERSAL observa que medio centenar de puestos están vacíos, sólo se encuentran las estructuras metálicas forradas con cinta canela y bajo los toldos se protegen del sol algunos elementos de la policía preventiva asignados al sector, que son simples observadores de la poca actividad comercial.

Incluso, algunas patrullas se encuentran sobre la vialidad, pero ninguno de los uniformados les hizo alguna recomendación a los vendedores sobre el riesgo que representa salir en plena contingencia sanitaria.

Si acaso, recuerda uno de los vendedores, fue el lunes cuando dialogaron con ellos y eso por la manifestación, cuando cerraron el Eje para exigir a las autoridades que los dejen comerciar.

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