Utilizar Calzada de Tlalpan es un reto para los ciclistas. Pedalear por esta vialidad, que conecta el centro de la Ciudad hasta el sur, significa poner en riesgo su vida a pesar del carril con señalética que indica que pueden circular por la zona.

Dichos señalamientos son poco respetados por los conductores de vehículos particulares y transporte público, quienes dejan estacionados sus vehículos sobre el carril de extrema derecha —tanto en dirección centro como sur—, mismo que utilizan los ciclistas.

No sólo eso, el transporte público suele cerrarles el paso e impedir que sigan la circulación por esa zona, obligándolos a que ingresen a los carriles centrales, donde los autos van a mayor velocidad.

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La jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada Molina, anunció este martes la construcción de la Ciclovía Gran Tenochtitlán en Calzada de Tlalpan, con una extensión de 34 kilómetros a nivel de piso, a diferencia de la Calzada Flotante, que irá sobre la misma vía, por arriba de la infraestructura de la Línea 2 del Metro y será peatonal.

EL UNIVERSAL realizó un recorrido por esta vía y se pudo constatar que cientos de ciclistas utilizan Tlalpan en sus desplazamientos.

Para usuarios de este medio de transporte —ya sea experimentados o no tanto—, una ciclovía en esta zona podría ser una solución para evitar accidentes e incluso muertes. Sin embargo, consideraron que esto debe venir acompañado de conciencia vial por parte de automovilistas y choferes del transporte público.

Se constató, además, que parte de la problemática es que camiones, tractocamiones, taxis y vehículos particulares, invaden el carril marcado para el flujo de ciclistas.

Durante todo el recorrido, ningún conductor se fijó si un ciclista circulaba sobre Tlalpan, hasta que estos sorteaban las unidades por alguno de los costados.

Por ejemplo, a la altura de las estaciones del Metro Chabacano, Viaducto y Ermita, los ciclistas se enfrentaron con vehículos estacionados, obras públicas y un choque entre dos particulares, entre otros obstáculos a su circulación, así como a peatones que se bajaron de la banqueta de manera intempestiva para hacer la parada a unidades del transporte público.

Alejandro usa su bicicleta para realizar mudanzas. Tlalpan es una vía apropiada para sus traslados; sin embargo, considera que se necesita habilidad a la hora de pedalear para poder salir avante entre los miles de carros que circulan en la vía.

“Es una solución [la ciclovía] que se puede brindar, puede que a muchos ciclistas les apoye, pero eso no es respuesta para situaciones que pueden suceder, o sea, puede que pongan un carril de bicisenda, pero pues el carril va a ser invadido por taxis, por camiones, entonces ocasionará que los ciclistas tengamos que volver a salir [del espacio definido para bicicletas]”, dijo.

Para otros ciclistas, el carril debe estar confinado, pues en todo caso nadie lo va a respetar.

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El recorrido realizado abarcó desde Tlaxcoaque hasta Anillo Periférico, en donde se prevé que concluya el proyecto, según autoridades; sin embargo, justo sobre Huipulco la vialidad comienza a hacerse estrecha hasta su desemboque con el bulevar Adolfo Ruiz Cortines.

Hasta el Estadio Azteca se pueden ver bicicletas en dirección al sur, aunque la mayor circulación se constató con rumbo al centro de la Ciudad de México.

Otras partes de Tlalpan en donde se notó más circulación de ciclistas fue en su conexión con Miguel Ángel de Quevedo, así como con División del Norte, en donde los usuarios de bicicletas tienden a subir el distribuidor para bajar sobre esa misma vialidad, pero a la altura de Coapa.

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