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david.fuentes@eluniversal.com.mx
La facilidad con la que se puede conseguir un arma de fuego en el mercado negro y el nulo castigo que representa el portarla, son los detonantes principales para que los delitos del fuero común como el robo en todas sus modalidad, hasta los secuestros y homicidios, sigan repuntando en la Ciudad.
Si a una persona se le encuentra con un arma de fuego, no amerita la detención preventiva oficiosa, es decir, no va a la cárcel.
De igual manera, los especialistas piden que los trabajos de patrullaje de la autoridad preventiva, en este caso la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), se intensifiquen en las delegaciones y colonias donde más se registran incidentes violentos.
“Pero no sólo es eso, no sirve de nada detener a los delincuentes en un trabajo preventivo portando un arma de fuego si no reciben castigo, es decir, para que una persona con una pistola llegue a la cárcel necesita flagrancia, que ya haya robado o matado a alguien, de ahí el motivo de endurecer la pena de la simple portación”, explicó Luis Hinojos, criminólogo por la UNAM.
Según las estadísticas de la procuraduría capitalina, los homicidios dolosos que han repuntado este año se han cometido con armas calibre .380 y nueve milímetros, pistolas que con mayor frecuencia se utilizan en los robos a casa habitación, a restaurantes y a comensales.
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