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La cena de San Valentín en casa es, ante todo, una experiencia sensorial: luz, colores, sabores, texturas y sonidos que se combinan para crear una noche memorable. Para quienes optan por celebrar puertas adentro, diseñar una mesa romántica bien pensada puede marcar la diferencia entre una cena más y un recuerdo de esos que vale la pena guardar.

Ya sea que la pases en pareja, con amigos o contigo mismo, en te compartimos algunos consejos para que tu decoración de San Valentín y la cocina hagan que el amor fluya en todas sus formas.

La ambientación: cómo decorar una mesa romántica

Un momento memorable es aquel que conecta con todos nuestros sentidos, así que la recomendación es atender al detalle en lo que vemos, olemos, sentimos, probamos y escuchamos. El Jefe de Sala de Balcón del Zócalo, Eduardo Figueroa —más que un entendido en crear experiencias alrededor de la mesa— asegura que menos es más: la sencillez hace a la elegancia; lo rebuscado dispersa la atención. Además, deja ver lo esencial del encuentro: ser tú mismo.

Foto: Unsplash.
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Para la vista, apuesta por luces cálidas y tenues; no hay herramienta más poderosa para crear intimidad que una iluminación adecuada. Las velas generan un ambiente acogedor que favorece la cercanía y la interacción. Si quieres darle movimiento a la decoración, coloca velas de distintos tamaños en posiciones estratégicas sobre la mesa, evitando que bloqueen la vista entre tú y tu acompañante.

El orden en la mesa es clave: un servicio bien puesto presagia una cena bien hecha y, por ende, tienes la mitad del trabajo resuelto. Es el momento de sacar las servilletas de tela suave —de preferencia en colores neutros—, los bajoplatos y ese juego de cubiertos lucidor pero nada barroco.

Pon especial atención a las copas. De acuerdo con Figueroa, la experiencia del vino o de cualquier bebida puede cambiar radicalmente si se usan las adecuadas. Opta por copas de cristal y de tallo alto para aportar volumen y elegancia a la mesa.

Un momento íntimo también se construye con los aromas, que no solo saldrán de la cocina sino que pueden complementarse con velas, aceites esenciales o flores. Si bien las rosas rojas son el clásico infalible, hay mucho más allá de la pasión: lavanda, limón amarillo, jazmín, ylang-ylang o sándalo evocan relajación y equilibrio.

La música también cuenta. Elige melodías suaves, con un volumen que permita conversar pero que acompañe los silencios. Las versiones acústicas de tus canciones favoritas pueden ser una buena opción. Para romper el hielo, una lista de reproducción colaborativa ayuda a conocerse mejor a través de los gustos musicales.

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El amor entra por el estómago: ideas para un menú romántico

Aunque no existen estudios científicos concluyentes sobre ingredientes afrodisíacos, sí hay productos que asociamos con el amor por sus colores, formas o simbolismo: fresas, chocolate, vino tinto, mariscos y cítricos. Un menú romántico para San Valentín no es el que los incluye todos, sino el que elige algunos y los ejecuta correctamente.

Un gran truco es combinarlos con los platillos que sabes que a tus invitados les gustan; así será más fácil que lo disfruten y lo recuerden.

Mide tus fuerzas: ¿eres hábil en la cocina? Arriésgate con algo nuevo. ¿Prefieres ir a lo seguro? Prepara una receta que ya domines, que te guste y que sea lucidora. La pasta siempre es buena opción y, si quieres elevar la apuesta, pocos se resisten a un buen risotto.

También puedes salir de lo cotidiano. Si piensas servir pollo o cerdo, opta por versiones de libre pastoreo o edades lechales —como ternera, lechón, pollito de leche o cordero— que aseguran una carne suave y jugosa. Es una excelente fecha para explorar mariscos o elegir ese corte especial que normalmente no comprarías solo para ti.

Eso sí: al romance lo mata el mal olor. Procura cocinar completamente ingredientes como la cebolla o el ajo —retirando el germen en este último— y modera alimentos pesados o muy especiados como crucíferas, carne roja poco hecha o comino en exceso.

El mejor acompañante: vinos para San Valentín

El vino es clave en la experiencia de una cena romántica de San Valentín. De acuerdo con Figueroa, la elección dependerá del menú y de los gustos personales, pero hay algunas recomendaciones generales que vale la pena considerar.

Las burbujas conquistan por sí solas. Un momento especial siempre se enmarca con vinos espumosos que no necesariamente deben ser costosos; en México hay excelentes opciones en Querétaro y el Valle de Guadalupe.

Foto: Unsplash.
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En tintos, la tendencia actual apuesta por frescura y ligereza. No te encasilles pensando que solo maridan con carnes rojas: un tinto joven puede acompañar perfectamente pastas, arroces e incluso pescados como el atún.

Para abrir boca, un vino blanco fresco es ideal. Busca etiquetas con notas que recuerden al pan tostado o la mantequilla, perfiles que nuestro cerebro asocia con lo familiar y reconfortante.

Postres románticos: el toque final perfecto

El postre es quizá el momento más simbólico de una cena de San Valentín en casa. Chocolate y frutos rojos son clásicos no solo por su sabor, sino porque su color y textura evocan romanticismo de forma natural.

Una tarta, bombones o fresas cubiertas de chocolate combinan estética y sabor para cerrar la velada con dulzura. Otra opción infalible es el Red Velvet, que puede servirse en pastel o reinterpretarse en galletas para un final igual de romántico.

Planear una cena de San Valentín inolvidable en casa es mucho más que cocinar una receta especial: es construir una atmósfera que estimule todos los sentidos. Desde elegir la luz perfecta y los colores adecuados hasta seleccionar ingredientes y vinos que potencien la experiencia, cada decisión cuenta. Con preparación y atención al detalle, incluso una mesa sencilla puede convertirse en el escenario de recuerdos imborrables.

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Un menú que conquista

Si estás organizando una cena de San Valentín en casa, un menú de tres tiempos es la forma ideal de dar estructura a la experiencia: una entrada que despierte el apetito, un plato fuerte que robe protagonismo y un postre que selle la noche con un guiño dulce y romántico. Y aquí te dejamos el paso a paso para cada cosa.

Ostiones frescos con marinada de fresa (más afrodisiaco, ¡imposible!)

Ingredientes

  • 8 ostiones frescos, abiertos.
  • 4 fresas frescas
  • ¼ de cebolla morada o ½ echalote picado
  • El jugo de un limón amarillo
  • Aceite de oliva

Preparación

  1. Picar muy finamente las fresas y la cebolla. Colocar en un cuenco.
  2. Exprimir el jugo de limón, sazonar con sal y terminar con aceite de oliva.
  3. Enfriar treinta minutos y servir sobre los ostiones.
Foto: Unsplash.
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Fetuccine con camarones y salsa de mantequilla y limón

Ingredientes

  • 200 gramos de fetuccine
  • 4 litros de agua
  • 8 camarones U-8 o U-10
  • 1 barra de mantequilla de 90 gramos
  • El jugo y ralladura de un limón amarillo
  • Suficiente sal
  • ½ cucharadita de estragón o eneldo seco

Preparación

  1. Cocer la pasta en agua hirviendo con sal hasta que quede al dente. Escurrir y guardar una taza del fondo de cocción.
  2. Derretir la mantequilla, agregar la ralladura de limón, el jugo y las hierbas de olor. Sazonar al gusto.
  3. Pasar la pasta a una sartén con un poco de mantequilla y verter la salsa. Integrar y, si es necesario, agregar poco a poco el fondo de cocción.
  4. En una parrilla, sellar a fuego alto los camarones solo hasta que cambien de color.
  5. Servir la pasta en un plato y colocar encima los camarones.
Foto: Freepik.
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Galletas Red Velvet

Ingredientes

  • 110 gramos de mantequilla
  • 175 gramos de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 200 gramos de harina
  • 1 pizca de sal
  • 10 gramos de cocoa en polvo
  • 2 gotas de colorante rojo
  • 90 gramos de chispas de chocolate blanco
  • 90 gramos de arándanos

Preparación

  1. Acremar la mantequilla y agregar el azúcar hasta que quede una consistencia esponjosa.
  2. Integrar el huevo, el colorante y la esencia de vainilla solo hasta integrar.
  3. Mezclar los ingredientes secos y agregar a la mezcla de mantequilla sin sobrebatir.
  4. Formar esferas con la masa y refrigerar por lo menos una hora.
  5. Hornear a 180°C por 18 minutos.
  6. Dejar enfriar en una rejilla
Foto: Freepik.
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