Oaxaca de Juárez.— Óscar Tanat está a unas pocas horas de presentarse en el Club de Leones, un pequeño salón de fiestas en la capital del estado con capacidad para unas 300 personas.
Han pasado más de tres años desde la última vez que actuó en Oaxaca, su estado natal, con la banda que fundó junto con su hermano Heri Angelo Tanat en 2013, y que también integra el violinista Bram Hernández.
En estos 36 meses, antes de su regreso a Oaxaca, La Bande-son imaginaire abrió los conciertos de Till Lindemann, vocalista de Rammstein, en México; llenó el Teatro Metropólitan y el Circo Volador; su proyección internacional se disparó y realizó una gira intensa por diversos países de Europa.
Por eso el Club de Leones es más que modesto para una banda como La Bande-son imaginaire, pero la Secretaría de Cultura y las Artes del gobierno de Oaxaca se negó a rentarles el Teatro Macedonio Alcalá, con el argumento de que no era viable por el género de música que tocan.
Pero después, al vender todos los boletos en el Teatro Metropólitan, y que eso se “volviera una bola de nieve” por la cobertura de los medios de comunicación a su concierto, los funcionarios les llamaron para decirles que había sido un error negarles el Macedonio Alcalá. Aun así, nunca se concretó por una maraña burocrática que concluyó con un: “Desafortunadamente este año ya no hay más fechas”.
Óscar Tanat platica con EL UNIVERSAL antes de su presentación con la banda en la ciudad de Oaxaca, realizada el pasado 14 de marzo.
“Nosotros somos producto de la época dorada de Oaxaca. De este 2010 donde había galerías en todos lados, exposiciones de arte en donde además ibas a emborracharte gratis y a comer gratis con todos los canapés que daban; donde tenías una cartelera tan nutrida, que no sabías si ibas a la muestra de danza, al festival de teatro, al cine club o a una galería de fotografía. Oaxaca era un centro cosmopolita, efervescente, lleno de artistas. Ese Oaxaca que hoy ya no existe. Ese Oaxaca desapareció”.

Su historia
La Bande-son imaginaire nace del teatro. Óscar y Angelo Tanat participaban de un proyecto llamado El cabaret del horror sobre tres artistas muertos, una sátira política sobre la cultura nacional y la cultura oaxaqueña.
En esas presentaciones incluían música en vivo, la cual no tenían forma de grabarla hasta que lograron registrar sus composiciones. Los hermanos empezaron a jugar con algunas maquetas y cuando tenían algunos tracks que les parecieron interesantes, se preguntaron ¿por qué no nos presentamos como una banda?
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Así fue como organizaron su primer foro de “arte oscuro” en 2013 en el Museo del Ferrocarril, cuando era un espacio incluyente para artistas oaxaqueños; funcionó y decidieron continuar.
“Frecuentemente, fuera de Oaxaca nos preguntan cómo se nos ocurrió mezclar lo oaxaqueño en el darkwave y nosotros respondemos que nunca se nos ocurrió, o sea, nosotros como somos de acá, pues simplemente pusimos nuestra identidad cultural en la música que hacemos. Simplemente retomamos nuestros referentes culturales de manera natural y los integramos en la música que nos gusta. Y el francés fue un poco lo mismo”.
Su música tuvo raíz en las comparsas del Día de Muertos. La ebriedad, el paroxismo, el pum pum pum repetitivo del bombo de las bandas de música como bits electrónicos, se convirtieron en una influencia fundamental, un “etno techno”.
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“El concepto de la fiesta, el Día de Muertos como se hace en los valles de Oaxaca con esta banda, creo que fue uno de los parteaguas”.
Óscar Tanat sostiene que son “indígenas urbanos” y por eso apunta, sin saber con precisión si fue buena o mala fortuna, haber nacido y crecido en la ciudad en lugar de una comunidad indígena de la sierra, en las que desde la niñez se enseña a tocar algún instrumento musical, principalmente de viento.
Cuando se interesaron por la música eran demasiado grandes para aprender a tocar un instrumento, por lo que decidieron crearla con lo que tuvieran a la mano: cajas de ritmo, computadoras y teclado. “Como la cultura techno de Detroit”, dice.
“Cada uno ve desde su realidad”
En un estado como Oaxaca, con una gran tradición musical, La Bande-son imaginaire fue disruptiva.
Otras de sus influencias son el grupo británico de rock y electrónica New Order; Cinema Strange, banda estadounidense de death rock; And One, banda de synth pop alemana, y Hocico, una banda mexicana de hard electro.
“Mientras que en el extranjero o en otros estados de la República logran ver con mucha claridad nuestros elementos oaxaqueños, los oaxaqueños sólo ven las influencias que no son parte de su cultura. Entonces, es una por otra. Cada uno ve desde su realidad. Un oaxaqueño está tan habituado a ver sus manifestaciones culturales que no las ve.
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“Y tiene que ver también con que nuestra cultura musical es muy cerrada. Si bien tenemos una cultura musical riquísima, con grandes maestros, con grandes compositores, pero eso nos mete en una disruptiva. Somos un agente disruptivo en Oaxaca. Somos perturbadores de la tradición en Oaxaca, mientras que afuera somos portadores de la tradición. Y esa es la contradicción”, advierte Óscar Tanat.
Los conciertos con Till Lindemann, vocalista de Rammstein, causaron un “ruido nacional” que colocó a La Bande-son imaginaire en el radar de las bandas de música en México y también le proporcionó prestigio y fama, incluso, en Europa.
Otro momento cumbre para la agrupación fue el lleno en el Circo Volador en la Ciudad de México, algo que sólo había logrado otra banda mexicana, Panteón Rococó. Y después, el lleno en el Teatro Metropólitan, la primera de darkwave en la historia en vender la totalidad de los boletos.
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“Nuestro debut en Europa fue en Holanda, en Rotterdam. Yo nunca me imaginé que nuestra apertura de puertas en Europa no sería Francia, porque tenemos rolas en francés. Y no, fue Holanda. Holanda nos abrió las puertas en un festival que se llama el Baroeg Open Air, compartiendo escenario con bandas icónicas de la escena alternativa. Y creo que eso se volvió una bola de nieve”.
Pero La Bande-son imaginaire nunca ha sido una banda que esté a la espera de una invitación. Mientras estaban en Europa organizaban sus propios conciertos, rentaban salas, pagaban los permisos y elaboraban y distribuían la publicidad. Eso generó que entendieran cómo funciona el mercado europeo sin un promotor del cual estar dependiendo. Ahora, algunos de sus conciertos se realizan a través de grandes operadas de conciertos y espectáculos, como OCESA.
La agrupación se presentará el próximo 29 de mayo en Alicante, España, y tiene fechas definidas en Gante, Bélgica, y Ámsterdam, Países Bajos. Y estarán en el Wave Gothic Treffen, el festival más importante de gótico en el mundo que se realiza en Leipzig, Alemania, del 22 al 25 de mayo.
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En Óscar Tanat, además, la poesía es un mal inevitable que está presente en las letras de sus canciones y que ha permitido que la subversión persista, que siempre esté ahí. Eso, afirma, ha sido parte del éxito de La Bande-son imaginaire; es decir, no detenerse ante el rechazo y realizar sus propios shows: la poesía y la subversión en la forma en que trabajan y hacen las cosas.
“Nunca se me va a olvidar que uno de los promotores me dijo: ‘No, chavo, pues no metes ni 100 personas’. Años después esos mismos promotores nos están buscando para trabajar. Entonces, creo que nuestra dulce venganza es el éxito que la banda ha alcanzado por sí misma”.
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cdm
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