Pachuca.— Para la comunidad migrante en Estados Unidos, la pandemia, el racismo y las deportaciones han causado estragos que se han traducido en una caída de las remesas, como un efecto dominó, en las comunidades hidalguenses.
La presidenta de la organización Consejo Supremo Hñahñu, Anayeli Mejía, explica que gran parte de la economía de los municipios Del Valle del Mezquital está basada en las remesas que envían los migrantes en Estados Unidos; sin embargo, desde hace dos meses han dejado de recibirse con la misma regularidad.
Añade que a nivel nacional la caída es de 29%, pero en Hidalgo podría ser mayor: “Pobladores nos han dicho que desde hace semanas han dejado de percibir sus envíos”.
El año pasado esta entidad recibió 952 millones de dólares de remesas; los municipios que tuvieron el mayor número de dinero son Ixmiquilpan, con 124.58 millones de dólares; Tulancingo, con 117.3 millones; Pachuca, con 98.55, por lo que serán también los más afectados.
Lo que han reportado —y se ha podido ver en las comunidades de esta zona del estado, principalmente del municipio de Ixmiquilpan— es que los negocios registran una caída en sus ventas, lo que ocasiona que toda la cadena productiva sea afectada.
Esto, aunado a la pandemia por el Covid-19, se convierte en algo crítico: “La tormenta perfecta que viven los migrantes en Estados Unidos muestra su rostro en comunidades de Hidalgo, que cada día son más pobres”, lamenta.
Por todos los frentes tienen que buscar sobrevivir: “La pandemia en Nueva York ha matado a 700 migrantes, por lo que México tiene un registro de 500 solicitudes de repatriación de cuerpos”.
A ello se le suma que un millón de mexicanos regresaron de manera voluntaria al país entre 2010 y 2018, según el Centro de Estudios Migratorios de Nueva York, mientras que el Centro Pew afirma que de 2009 a 2014 la cantidad de paisanos que salió de la Unión Americana es superior a la que ingresó.
En Estados Unidos hay al menos 368 mil hidalguenses, quienes habitan en lugares como California, Texas, Florida, Georgia, Carolina del Norte, Arizona, los cuales, y su mayoría son de Ixmiquilpan, Pacula, Nicolás Flores y La Misión.
Rostros de la migración
La activista señala que el asunto no son sólo números, sino que se trata de personas, y da el ejemplo de Daniel Luna, originario del municipio de Alfajayucan, quien migró a la Unión Americana hace varios años.
El joven tenía el sueño de construir una casa y emprender un negocio que permitiera a su esposa y cuatro hijos una vida digna.
“Durante algún tiempo se empleó en trabajos de albañilería, construcción de muros falsos y colocación de tabla roca en Georgia, pero la aparición de la pandemia y los aún problemas del racismo complicaron su estancia, por lo que ahora requiere del apoyo del gobierno mexicano para regresar”, sentencia.