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Villahermosa.— Norma Sarabia Garduza tenía 46 años de edad. Combinaba su trabajo como periodista con el de secretaria de la escuela primaria Ramón Herrera, ubicada en la villa Chontalpa, en Huimanguillo.
Ella era muy querida en su tierra natal, desde donde se forjó un nombre dentro de los medios de comunicación. Por más de dos décadas fue corresponsal del diario local Tabasco Hoy. Sus reportajes reflejaban la realidad que se vive en la entidad, siempre dando voz a los más desprotegidos y denunciando en muchas ocasiones los abusos de autoridades.
Trabajaba para informar con veracidad y objetividad.
Su familiares la describen como una persona sencilla, entregada a su hijo, una mujer que se ganaba la vida de manera honrada, es por eso que su asesinato conmocionó a todo el municipio y a los medios de comunicación locales.
Norma nació en el seno de una familia humilde. Cuentan sus allegados que su madre la sacó adelante vendiendo comida en un puesto ambulante. En su afán de superarse, Norma se daba el tiempo para estudiar la licenciatura en Sicología en la Universidad Popular de Chontalpa, carrera que terminaría el próximo año.
Era valiente, la única corresponsal de medios locales en Huimanguillo, un municipio copado por la violencia y el tráfico de combustible.
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