Acapulco.— Medio Acapulco está sin agua y la crisis de desabasto apenas comienza a agudizarse.
“Estamos al límite, aún tenemos agua en un tinaco, pero no nos va a aguantar ni dos días”, dice una vecina de la colonia Cuauhtémoc, en la parte alta de Acapulco.
Explica que en su casa son muchos y por más cuidado que tengan, el agua durará muy poco.
La única salida que tiene, comenta, es comprar agua en pipas, pero tienen que pedirla desde ahora porque puede tardar hasta tres días en llegar. Otra complicación es el precio, que en tiempos de escasez de agua en el puerto —algo bastante común— se dispara.
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“La pipa más o menos cuesta entre mil 300 a mil 600 pesos, pero no nos va aguantar mucho”, lamenta.
En la colonia Hogar Moderno, cuadras abajo de la Cuauhtémoc, Adolfo Hernández dice que desde el viernes —cuando ocurrió el sismo por el que se quedaron sin agua— hasta ayer, estaba a punto de comprar su segunda pipa.
Relata que su problema es que vive en una vecindad donde no puede almacenar mucha agua. El líquido que tenía en su tinaco, de 500 litros, se terminó casi de inmediato, luego compró otra media pipa, que ya se le terminó, y está a punto de comprar la siguiente.
“Espero mañana [miércoles] comprar otra, pero el problema es que me la dan en 800 pesos por 500 litros y eso es mucho”, señala.
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Adolfo es comerciante, no tiene salario seguro, pero aunque lo tuviera —indicó—, no tendría el dinero suficiente para abastecerse de agua permanentemente con pipas.
Las historias de los vecinos de las colonias Cuauhtémoc y Hogar Moderno son las mismas para la mitad de los acapulqueños, todos están a punto de quedarse sin agua.
Los daños en la red
En la estación de agua de la Comisión del Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), cerca de la avenida Farallón, decenas de pipas forman una fila cada vez más larga. Hasta ahí llegan las unidades del gobierno municipal, de la Guardia Nacional, del Ejército, las del Fonatur y las privadas. Este es el único punto donde las pueden llenar, todos los demás están dañados.

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La fila es constante, como llega una pipa otra se va. La estampa comenzó a ser visible este martes, cuatro días después del sismo de 6.5 grados, con epicentro en el municipio vecino de San Marcos, que dañó los tres sistemas de distribución de agua que abastecen al puerto.
Los sistemas de distribución Papagayo I, Papagayo II y Chapultepec están afectados. Ninguno funciona al 100%. La CAPAMA reporta que Papagayo I opera, pero a medias.
El Papagayo I abastece a la parte baja del puerto, principalmente, a la zona turística, la Costera Miguel Alemán y colonias cercanas, como Costa Azul, Icacos, Caleta, Caletilla, el Centro y la Progreso.
Sin embargo, este martes en las entradas de varios hoteles y restaurantes de la costera estaban recibiendo agua de pipas.
La alcaldesa Abelina López Rodríguez (Morena) calculó que son más de 400 mil los habitantes que están sin agua a consecuencia de los daños que dejó el sismo en el sistema de distribución Papagayo II, en el poblado Salsipuedes.
Esos 400 mil pobladores están en las colonias de las partes altas del puerto, lejos de la zona turística.
En distintas entrevistas, la alcaldesa dijo ayer que la distribución del agua quedaría reanudada de manera total este martes.
Sin embargo, el 4 de enero, a través de un video difundido en las redes sociales del gobierno de Acapulco, el director del Área Técnica de la CAPAMA, Guillermo Alemán Hernández, explicó que el movimiento trepidatorio del sismo provocó que las tuberías se desacoplaran y se formaran grandes fugas.
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Ese desacoplamiento, dijo, se debió a que la tubería estaba cimentada en tierra blanda. Explicó que se trabajará en el acoplamiento, que consistirá en colocar tubería de acero, soldar y colocar cimientos nuevos.
Ese trabajo, subrayó el funcionario, tardaría por lo menos una semana, es decir, dentro de unos cuatro días, en el mejor de los escenarios.
La alcaldesa, por su parte, responsabilizó a los gobiernos anteriores de Acapulco por abandonar el mantenimiento de los sistemas de distribución, desde hace 70 años.
Pero esto no es novedad. Esos tres sistemas de distribución de agua resultan siempre dañados por el paso de huracanes o sismos. El último daño severo que sufrieron fue durante el huracán Otis. En esa ocasión la CAPAMA informó que sólo para atender los puntos más dañados, la Conagua y el gobierno de Guerrero, en 35 acciones, invirtieron unos 34.27 millones de pesos.
Con ese dinero, según la CAPAMA, se hizo el desazolve y desinfección de tanques, rehabilitación de equipos de bombeo, reposición de líneas de alimentación eléctrica, entre otras obras. Aun así, el desabasto de agua en Acapulco es un problema constante.
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