
Cuando llegó la pequeña Rafaella a su vida, Raquel Bigorra ya había cumplido varios sueños y había hecho una carrera de 30 años en la televisión, gracias a lo cual disfruta más tiempo a su hija.
“Al convertirme en madre, a los 40, ya había viajado y hecho muchas cosas, y eso me permitió ahora ser una mamá que no se desespera por cualquier cosa. Ya no me llaman la atención otras cosas tanto como mi niña, que ya lleva actuando en dos novelas de Televisa”, explica a EL UNIVERSAL.
Si bien se define como una madre “consentidora” y relajada, Bigorra reconoce que busca mantenerse cerca del crecimiento personal y ahora profesional de su hija.
“Soy una mamá pollo, me gusta que mi hija esté con nosotros en todos lados. El mayor tiempo que pueda tenerla conmigo, ahí estoy. Me esperé tanto para tenerla en una etapa de mi vida donde ya había cumplido otros sueños y me había realizado profesionalmente”, comenta.
La conductora considera que la maternidad también transformó la relación que mantiene con su trabajo, permitiéndole encontrar un equilibrio entre los escenarios y la vida cotidiana.
“El foro de televisión me amarraba mucho. Mi vida cambió cuando ya era mamá y regresé a cantar, porque eso me permite trabajar de noche o los fines de semana.
“Soy mamá todoterreno, pero también me encanta esta parte de estar en casa, limpiar, lavar, sin olvidarme de esa parte de esposa y de mujer que también es importante”.
Una pequeña profesional
A sus 11 años, Rafaella, hija de Bigorra y el productor Alejandro Gavira, ha mostrado interés por el medio artístico y ya ha participado en producciones como Mi verdad oculta y Mi amor sin tiempo, en las que ha contado con el apoyo de sus papás, quienes la aconsejan en sus primeros pasos en la tv.
“Sus papás la acompañamos a sus llamados porque para eso nos dedicamos, y todo el tiempo tratamos de enseñarle lo mejor, como a mí me enseñó Coque Muñiz o Chabelo. Le digo: ‘Tú tienes que llegar con el cabello seco, con el guion aprendido, puntual y no te quejas de la ropa que te pongan’, o sea, debes ser muy respetuosa”.
Mamá apoyadora
La presentadora cubana reflexiona sobre las enseñanzas que recibió de su mamá, quien falleció hace 20 años, y que ahora cobran mayor sentido en su vida diaria como mamá de Rafaella.
“Yo creo que cada día la tengo más viva. Cuando somos hijos y las madres nos repiten algo, nos entra por un oído y nos sale por el otro, pero cuando falta tu madre es como si te hiciera falta una biblia con todas las cosas que te decía”.
La también actriz de comedias como Vecinos y Dr. Cándido Pérez recuerda que fue precisamente su madre quien impulsó sus primeros pasos en el espectáculo y la alentó a perseguir sus metas, algo que ahora busca replicar con su hija.
“Mi mamá fue la primera en apoyarme cuando me convertí en artista, me llevó a mi primer casting y luego cuando dije: ‘quiero cantar’ también me apoyó”, expresa.
“Una de las cosas que siempre me decía era que disfrutara las oportunidades y que, si eres lo más segura posible, te vas a quedar. Eso mismo es lo que hoy le digo a mi hija”.
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