Tino Piontek, mejor conocido como Purple Disco Machine, creció en una Alemania del Este marcada por la caída del Muro de Berlín, ciudad considerada durante años como la capital de la electrónica.

Originario de Dresde y formado entre los vinilos de funk y disco de su padre, Piontek creció en un entorno donde la música convivía con una estructura social más rígida, razón por la que agradece su llegada a nuestro país, donde se presenta hoy en el Frontón Bucareli.

“En México, la gente es más libre, más energética, fluye. Quizá la Ciudad de México sea el próximo Berlín. Aunque Berlín es muy techno, yo le digo ‘la policía de la música’. Quieren ser muy cool y no son tan abiertos”, dice en entrevista.

En un contexto mundial donde hay guerras, tensiones y problemas económicos, asegura que su apuesta no es competir con ese ruido, sino generar un espacio donde eso quede, al menos por unas horas, en segundo plano.

“El disco está hecho para hacer bailar, hacer feliz. Y en estos tiempos difíciles es aún más importante escuchar música que te haga sentir bien, cantar, bailar y mantenerte positivo. En la pista de baile todos son iguales. No importa tu color de piel, tu religión o de dónde vienes. Nadie juzga. Todos comparten el mismo amor por la música”.

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