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HABLAR a los niños sobre temas que pueden ser complejos no es tarea fácil, menos cuando se les plantea una realidad que es tan cercana a ellos, como la migración, pero la compañía Arrecife Teatro creó una puesta en escena que se comunica con el público infantil en un lenguaje sencillo y usando la imaginación y se llama “Huellas de manglar”, que se presenta en el Teatro Helénico hasta el 3 de noviembre.
“Llevamos cuatro años con esta obra, y hemos comprobado que algunos de los pequeños que ya la han visto aún recuerdan de qué trata, que sí se preguntaron sobre la migración, que sí comprendieron la diferencia entre mudarse y migrar; sabemos que los niños todo el tiempo ven noticias sobre migrantes, pero de la manera en que queremos que se acerquen es a través de un suceso que hayan vivido y se parezca de cierto modo y es la mudanza”, dijo Frida Tovar, dramaturga y creadora de “Huellas de manglar”.
La obra cuenta la historia de Los Manglarez, una familia de tortugas que vive en un manglar de la península de Yucatán, sin embargo, la temporada de tormentas se avecina y se ven obligados a mudarse junto con toda la comunidad de tortugas.
Un evento inesperado los llevará a vivir una aventura que les recordará que el hogar está donde la familia se encuentra.
UN TEMA COMPLEJO
Frida Tovar explicó que este proyecto surgió como un trabajo escolar con la maestra Nadia González, quien imparte la materia de teatro para niños en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, para lo cual tuvieron que revisar muchas notas periodísticas sobre teatro, y de algún evento que les interesó, entonces se inclinaron por el tema de la migración.
“Vimos que no había muchas historias para niños que tocaran temas sociales complejos y menos que suelen ser politizados, porque hay muchas obras en las que se cree que los niños son inferiores o que no están preparados para recibir este tipo de información”, dijo Frida.
Tuvieron que investigar sobre el derecho de los niños, sobre todo en situación de migración, también buscaron que el concepto escénico tuviera movimiento porque el público tenía que experimentar lo que es la migración, para lo cual construyeron siete teatrinos de mediano y gran formato, porque decidieron usar títeres de varios tipos, desde manipulación directa hasta de sombras, los cuales dan un total de 52 títeres.
BONITO Y ESTÉTICO
“Los títeres presentan muchas posibilidades que los actores no podemos hacer, pero sobre todo nos permite apelar a la fantasía que tienen, además son muy atractivos tanto para niños, niñas y adultos. También la decisión de utilizar esta técnica fue porque nuestros personajes principales son unas tortugas, entonces, o nos caracterizábamos o buscábamos una manera de que fuera bonito y estético, esta fue nuestra mejor opción”, dijo Cecilia Domínguez, actriz y una de las titiriteras.
Mariana Esquivel, quien además de ser otra de las actrices, también produce esta obra, consideró que, si bien los títeres les ayudaron a resolver el concepto del montaje, también tienen el doble objetivo de alejar a los pequeños por un rato de las pantallas del celular, la tablet o la computadora.
“Son algo a lo que están tan acostumbrados ahorita, pero con esta obra pueden descubrir que hay otras formas de convivir con el otro, de entretenerse, de maravillarse con otras cosas que quizá ya no nos da la pantalla”, dijo la productora.
SENTIDO LÚDICO
La actriz Bárbara Delfín señaló que el hecho de que estén utilizando cosas análogas, como los títeres, le da a la obra un sentido de juego, por eso cuando los niños vean este montaje sabrán que ellos pueden generar sus propios títeres, usando casi cualquier objeto.
“Vienen niños y niñas que están en una etapa formativa, recibiendo información de todos lados, entonces si nosotras desde el teatro, con lo que les presentamos, podemos ayudar a expandir su horizonte, a que reciban distintas fuentes de información y descubran estos temas sociales, desde temprana edad ellos pueden formarse un criterio propio y escuchar otros puntos de vista; no se trata de inculcar lo que nosotras creemos, sino de que exploren diferentes posibilidades”, expresó Cecilia Domínguez.
Pero también ellas quieren mostrar que en el teatro hay manera de abordar temas difíciles, que no sea desde la violencia o la imagen cruda, sino hacerlo por medio de metáforas y un lenguaje poético, que vayan generando un pensamiento crítico.
“Los niños son un gran público, pero además tienen ese pensamiento crítico, porque ellos por naturaleza todo el tiempo se están cuestionando todo”, expresó la dramaturga.
VIGENCIA
Mariana Esquivel comentó que han podido saber qué es lo que piensa su público, porque en el lobby, después de cada función, los niños y niñas encontrarán una mesa con distintas preguntas, como, ¿cuántas veces se han mudado? También hacen dibujos respecto a lo que vieron en escena, algo que les sirve mucho como compañía para mejorar porque, si algo tienen los niños, es que son muy transparentes y siempre les van a decir lo que piensan.
“Queremos que la obra siga vigente, pero ojalá el problema del que hablamos no, espero sigamos haciendo esta obra por el convivio que representa, pero lamentablemente el problema de la migración sigue, espero que con esta clase de iniciativa más personas se interesen por el tema y se genere el cambio de pensamiento que haga que la gente no tenga que vivir este tipo de cosas, como las aventuras que nuestras tortugas viven en esta historia”, finalizó Frida Tovar.
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