
En la secundaria, Fernando Delgadillo decidió que no era bueno para la escuela. Mientras los profesores explicaban, él se perdía entre palabras que detonaban imágenes ajenas a la clase.
La dislexia y el déficit de atención, diagnosticados después, lejos de ser un obstáculo, dieron origen a su amor por la música, al saber expresar lo que sentía tocando su guitarra.
Para el cantautor de 60 años, que se presentará este sábado en el centro de espectáculos La Maraka, la trova no es una moda latinoamericana de hace años ni un recuerdo de los años 70.
“La trova siempre ha existido. A veces desaparece y reaparece en otro lugar. No es cuestión de época, sino de intención. La canción de protesta no se inventó en los 70 ni se terminó ahí”.
En su propio recorrido, marcado por la trova cubana, la nueva canción latinoamericana y figuras como Silvio Rodríguez y Óscar Chávez, esa mezcla entre romance y protesta social es lo que más le llamó la atención.
Pero reconoce que cada generación llega con sus propias formas de protesta, así se trate de géneros como el reggaetón.
“Cada generación encuentra su manera de decir lo que le incomoda. La trova nació cantando lo que no se podía decir de otra forma. Eso sigue pasando. La canción siempre ha sido un espacio para expresar inconformidad.
“El formato cambia, la necesidad no. Sin embargo, yo no soy mucho del reggaetón, la verdad. Me parece reiterativo en los acordes. Estoy acostumbrado a canciones con más acordes y si no me dice nada, pues dejo de oírlas”.

De Cri Cri a la trova
Su relación con la música, recuerda, no fue precisamente a través de la escuela.
“Yo no estudié tanto (risas). Me metí un par de meses a la Escuela Libre de Música, tomé solfeo, estuve en un taller de composición en la Sociedad de Autores. Pero nunca fui muy bueno para la escuela. Por la dislexia me distraía mucho. Oía una palabra y me iba imaginando cosas.
“A mí me ponían Cri Cri para que me estuviera quieto de niño. Nunca he dejado de escucharlo. Es mi primera influencia”.
Luego descubrió que podía escribir canciones.
“La primera se la hice a una novia. Según ella le gustó más que una de Silvio. Entonces dije: ‘No, ya estoy bien pesado’. Qué bueno que se perdió esa canción porque ahorita me daría vergüenza”.
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