Bloqueos, tráfico de personas, ejecuciones. Bien podríamos estar hablando de alguna noticia en la “tierra caliente”, donde el crimen organizado se disputa el territorio, pero no, es lo que la gente verá en la serie Cóyotl, héroe y bestia, un reflejo de la realidad, mezclado con fantasía.

Para su protagonista, Alejandro Speitzer, esta serie, que llega hoy a Max, expone la capacidad de resiliencia del pueblo mexicano.

“La historia habla que somos capaces de levantarnos, pese a todas las atrocidades y complicaciones que diariamente nos plantan cara, y esto me parece muy bello, porque entendemos que como mexicanos somos mucho más fuertes juntos”, dijo Speitzer.

En Cóyotl el actor da vida a Lupe, un joven que vive en un pueblo del norte del país, donde la muerte es el pan de cada día, pero cuando la violencia toca a su puerta, despierta en él una herencia espiritual poderosa, el nahual.

Alejandro explicó que para él fue toda una experiencia incursionar en el género de lo fantástico, por lo complejas que son las grabaciones, y por el tipo de historias que se abordan, en este caso la transformación de su personaje en un nahual.

“Aunque es una historia fantástica, habla mucho de nuestras raíces y de lo que somos como mexicanos. Este es un género que consumimos demasiado y, que hoy esté sucediendo en nuestro idioma, con nuestras leyendas, a mí me parece fabuloso”, expresó.

El lado femenino también está retratado en esta historia, con el personaje de Paulina Gaytán, quien da vida a Jenni, una chica que crece en un contexto social complejo, donde su esperanza de salir adelante tiene sólo dos caminos: dejar su pueblo o ser la querida de un maleante.

“Jenni es una mujer que la pasa mal desde joven, en su presente, y aún así saca la casta, porque tiene ganas de salir adelante, de tener su propia voz y que sea escuchada; lo que sucede la afecta a ella, a sus amigos y familia”, explicó Gaytán.

Un monstruo justiciero

Para contar la historia de Cóyotl era necesario hacer real a la bestia en que se transforma Lupe, el personaje de Alejandro Speitzer, por lo cual tuvieron que echar mano de diversos recursos, desde protéticos hasta el uso de la pantalla verde.

“No fue fácil tener enfrente una almohada verde y fingir que es un coyote que está a punto de morderme”, compartió Alejandro.

Para lograrlo, la producción se puso en manos de los mejores en efectos especiales, Spectral Motion, y Miopia FX.

El proceso de caracterización para Alejandro llevaba alrededor de cuatro horas.

Paulina invitó a los detractores que no confían que en México se puede hacer un buen trabajo en el género de fantasía y horror, que le den una oportunidad a Cóyotl porque los involucrados en el proyecto hicieron muy bien su trabajo.

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