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Ha llegado la hora. El grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentará el domingo el informe final sobre Iguala-Ayotzinapa. Ya le hicieron saber a la PGR que viene “durísimo”.
Los expertos van ganando la batalla de las percepciones y los humores. Han hecho creer que el gobierno del presidente Peña Nieto los está expulsando del país, fueron hábiles para hacerse ver como apestados. Y a través de los medios y las redes han aplastado las explicaciones defensivas de un gobierno que, por dudas, pugnas internas e ineptitud, ha sido incapaz de fortificar una narrativa sobre lo ocurrido el 26 y 27 de septiembre de 2014.
La extraña, por no decir oportunista, irrupción de la CNDH con su testigo protegido que no aporta demasiado sobre lo contenido en el expediente de la PGR, pero siembra sospechas tremebundas, así como el video de la tortura de la mujer en Ajuchitlán, terminan de formar una pésima intemperie para el Presidente, el secretario Osorio Chong, la procuradora Arely Gómez y el general Cienfuegos.
Los expertos, además, no pueden irse derrotados de México. No pueden decepcionar a su antisistémica clientela. Serán “durísimos”, incluso a costa del rigor. Venían a ayudar a que se aclararan las cosas y se marcharán aumentando los enredos. En lo esencial, su trabajo será decepcionante: no parece que vayan a aportar mejor información.
Apuntarán a la taquillera tesis del crimen de Estado. Forzarán enfoques y figuras legales para incriminar al gobierno federal. Describirán un clima de descomposición social en la zona (ampliamente descrito años antes por los periodistas mexicanos). Referirán lo tantas veces referido sobre la penetración criminal en gobiernos y policías locales. Tirarán la versión de la PGR con el argumento de que los testimonios de los presuntos responsables se arrancaron con torturas (un recurso de los presuntos responsables desde hace dos décadas). Se harán fuertes en su terruño, el basurero de Cocula. Acusarán a la PGR de fragmentar la investigación (sin entrar en profundidades técnicas). Denunciarán obstrucción (esencialmente a partir de la firme negativa del Ejército a someterse extrajudicialmente ante extranjeros). Y prometerán dar seguimiento más allá de nuestras fronteras.
La del domingo será la crónica anunciada de una de las mayores golpizas a las instituciones nacionales. Golpiza a un gobierno que en el capítulo Ayotzinapa ha comunicado mal, de principio a fin.
Lo menos que podría hacer el presidente Peña Nieto es responder con un documento que supere con creces en calidad informativa al de los expertos. Un Libro Blanco sobre Ayotzinapa mucho más confiable y verosímil. Un Libro Blanco que tendría que comenzar a circular el martes, miércoles, no dentro de un año. Porque la imagen del gobierno no está para medianos plazos.
MENOS DE 140. La cuestionada directiva de la Academia de Dermatología se rodeó de abogados en su asamblea extraordinaria. Intuye que pronto los necesitará.
gomezleyvaciro@gmail.com
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