A los poquísimos ejemplos de libros de rock mexicano que dan fe de las historias de un género que siempre ha ido a contracorriente, con todas las vicisitudes que ello implica, hay que agregar este autobiográfico Vida y Música de Alejandro Marcovich (Ediciones B), presentado en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en donde el que fuera polémico guitarrista de Caifanes, una de las dos manzanas de la discordia, cuenta su paso por tal vez la banda emblemática del rock mexicano. El lanzamiento del libro ha recibido combustión extra por las declaraciones de Saúl Hernández, la otra manzana (que de la nada se queja de una campaña de desprestigio, por parte de su ex colega), que a primeras soltó en entrevista a este diario: “Alejandro piensa que soy un inepto en la música”, lo que lo pone en una situación de a explicación no pedida….

En nueve capítulos, el libro hace un recuento de la vida de Alejandro, sobreviviente a malas situaciones y peores con algunas revelaciones que llevan a la reflexión y la sorpresa, más otras que echarán chispas; es casi seguro que le exigirá a los fans de ambos tomar partido por alguno de ellos y, en ese sentido, sólo hay de dos sopas: Saúl y la mánager de Caifanes, Marussa Reyes, contra los algunas veces —sobre todo después de las reconciliaciones entre cantante y guitarrista— tratados como “asalariados” de la banda la hora de repartir el dinero: Sabo Romo, Alfonso André, Diego Herrera, Marcovich y resto del mundo… mexicano.

La lectura que desemboca de alguna manera a la guerra de egos y al paisaje escrito después de las batallas, evidencia, ente otras cosas, quién fue a la escuela y quién no; quién tiene pinta de ser el malo y quién el villano de la historia. Los poderes manipuladores de las disqueras no podían faltar en este recuento de los daños de los que también formaron parte, antes de Caifanes (versión cuarteto y quinteto) Las Insólitas Imágenes de Aurora de las que, por cierto, circula en el subterráneo un compacto original grabado en directo, al que siempre se opuso la que, el legendario José Luis Pluma La Bruja, ex director de Conecte, llamó en su momento: “La señora de negro que dice que sabe Mucho”. Tanto, que Caifanes a veces pareció un simple capricho de la señora para reafirmar un ego enfermo, como con el episodio de España, en Huelva, en 1991, en el que, Marcovich, no se extiende mucho pero, bueno, hay gente que sabe lo que pasó, entre ellos Braulio Peralta que, en ese tiempo era corresponsal de un importante diario mexicano en Madrid, y que puede dar crédito de por qué Caifanes pasó desapercibido en el llamado “Año de Mecano”.

pepenavar60@gmail.com

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