El legado de Sarah Schleper en la historia olímpica comenzó a trazarse en Nagano 1998, donde vivió su primera participación, representando a Estados Unidos. Aquella joven esquiadora terminó en el lugar 22 del eslalon, un punto de partida que años después la llevaría a brillar en Turín 2006, edición en la que firmó su mejor actuación, al colocarse dentro del Top 10 de la competencia.
Con esa experiencia acumulada y tras su decisión de competir por México a partir de PyeongChang 2018, Schleper ha mantenido su presencia entre los puestos 35 y 41 de su prueba, un rango que aspira a mejorar durante Milán-Cortina 2026.
“Quiero lograr un milagro olímpico. Ya tenemos el de ver a una madre y a su hijo juntos. Quiero pelear lo mejor que pueda, ser rápida y si puedo esquiar como sé hacerlo, con energía positiva y disfrutando cada minuto, para mí ya será un éxito. Este deporte es peligroso, llevamos en los pies los esquíes, que son largos y pesados. Tenemos dos pruebas y se suma el tiempo; si te caes, no hay más oportunidades”, mencionó la experimentada atleta.
Sarah, poseedora de 78 medallas de oro avaladas por la Federación Internacional de Esquí, pidió a los mexicanos que seguirán las competencias que —más allá de pensar en preseas o primeros lugares— disfruten la emoción de ver la bandera de México ondear en un escenario poco habitual para el país.
“Gracias por el apoyo y por aceptarnos como somos. Es un equipo pequeño, pero con la pasión del mundo. Donovan [Carrillo] va a patinar precioso, hay que verlo. Regina [Martínez] y Allan [Corona] tienen una historia increíble, hay que escuchar lo que dicen... Son seres humanos preciosos. Sígannos, va a ser muy padre ver la nieve. ¡Viva México! Y espero que se sientan orgullosos de lo que haremos”, finalizó Schleper.
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