Acapulco.— Juan Martín del Potro no quiso retirarse, pero no tuvo más opción. El adiós forzado llegó después de resistir lesiones que lo llevaron hasta el quirófano. El histórico extenista argentino analizó su pasado, después de que hace casi cuatro años alzó la raqueta. Sabe que fue la mejor decisión, pero no deja de extrañar aquella vida que lo llevó a convertirse en número tres del mundo.
El apretado calendario de los circuitos profesionales ha provocado que, en distintas ocasiones, los tenistas alcen la voz para exigir una distribución de torneos que reduzca la sobreexigencia en sus cuerpos.
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“La realidad, la muestra mi caso. Así como con Roger Federer, Rafael Nadal y Andy Murray. Muchísimos tenistas que se retiran, terminan dañados físicamente, y es un producto de la exigencia de nuestro deporte. Tendrían que encontrar otra vuelta para cuidar la salud de los tenistas que están compitiendo”, aseveró Del Potro.
El argentino no pudo jugar de junio de 2019 a febrero de 2022, debido a un intenso dolor en la rodilla.
Al voltear atrás, Delpo intentaría disfrutar un poco más el proceso. Fuera de la cancha, empezó a ver las cosas de una manera diferente. Ya no existe la presión por entregar resultados positivos; ahora, atesora cada cosa que hace.
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