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Mérida.— Jasmine Paolini ha aterrizado en México con la etiqueta de favorita al título en el WTA 500 de esta ciudad. Sin embargo, tras hacer una ligera pausa en su entrenamiento para charlar con EL UNIVERSAL Deportes, la italiana posó la mirada en el horizonte de las canchas de golf del Yucatán Country Club y dejó escapar un ligero suspiro al recordar que todo lo logrado en la élite del tenis era algo que, hace apenas unos años, ni siquiera se atrevía a soñar.
“No me imaginaba eso, no me imaginaba muchas cosas, y me sorprendí. Es bueno recordarlo, pero es algo extraño, porque antes de llegar a esos resultados, pensaba que eran logros enormes. Estar en el Top 10, llegar a una final de Grand Slam, ganar en Roma, pero cuando lo logras, se siente más normal. Es bueno recordar que estoy en una posición especial, y tengo que disfrutarlo”, mencionó la actual número siete del orbe.
Y es que 2024 fue el año del gran despegue y la consolidación. Tuvo una temporada destacada: Ganó su primer título WTA 1000, en Dubái, lo que la catapultó al Top 10.
“El título en Dubái fue muy importante para mi confianza. En ese momento, empecé a creer que podía alcanzar grandes resultados”, reveló Paolini, quien —sin saberlo— pronto tendría protagonismo en los grandes torneos y pasaría de ser una jugadora sólida a una de las grandes favoritas en el circuito.
“Ese año fue absolutamente maravilloso, porque todos los torneos que jugaba, lo hacía bien; estaba sorprendida conmigo misma. Así que disfruté mucho el año 2024”, añadió, al reconocer que 2025 fue un poco diferente, pero en el que también tuvo una gran satisfacción, al ganar su segundo WTA 1000, en Roma, su hogar.
“[En Roma], cuando era niña, iba a ver los torneos, pedía autógrafos a los campeones; nunca imaginé ganar”, confesó.
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