Bora Milutinovic, el técnico trotamundos que dirigió cinco Copas del Mundo con distintas selecciones, guarda un cariño especial por México, el país que lo enamoró y le dio su mayor logro: Una familia.

Más allá de los retos futbolísticos que lo llevaron a recorrer los cinco continentes, el serbio reconoce que en tierras mexicanas encontró algo único: Un lugar de gente buena.

“De México, me enamoró su historia, con personajes como Pancho Villa, Emiliano Zapata; su música de mariachi, el cine con María Félix y Cantinflas. Hay una gran pasión por la vida, el folclor y —sobre todo— tener una familia que es de allá”, se sinceró.

Bora añadió que, al hablar de México, no puede olvidar su participación en el Mundial de 1986, un torneo que marcó el inicio de su recorrido como seleccionador y le regaló días de enorme alegría.

Para él, aquella justa no sólo significó dirigir a un país apasionado por el balompié, sino también vivir una experiencia que lo unió para siempre con la tierra mexicana y una afición que lo adoptó como uno de los suyos.

“El ambiente estaba en todos los lugares, no puedo olvidar varios partidos de esa época. Con el apoyo de la gente, uno puede lograr todo. Teníamos un espíritu extraordinario, disfruté mucho esa etapa de mi vida en la tierra mexicana”, dijo.

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