La entró en vigor al día siguiente de su publicación el pasado 1 de junio en el (DOF); sin embargo, no fue discutida y consensuada entre libreros, bibliotecarios, editores y editoriales, y actualmente no cuenta con un reglamento, lo que ha desembocado en una serie de problemas legales, que fueron analizados durante la mesa , organizada por EL UNIVERSAL y Periódicos Asociados en Red.

En el encuentro participaro n Tomás Granados , director de la editorial Grano de sal; Quetzalli de la Concha, abogada experta en derechos de autor y presidenta del Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (CeMPro); Juan Luis Arzoz, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), y Gerardo Jaramillo, Consejero del Comité de Cultura de EL UNIVERSAL.

Uno de los principales problemas, dijo Arzoz, es que la Ley General de Bibliotecas ya está en vigor: “Como todo mundo, en la Cámara nos enteramos el día que salió” y ante esa situación, la Caniem, CeMPro y otras agrupaciones, han entablado reuniones, la más reciente fue una que mantuvieron con la Dirección General de Bibliotecas, la subsecretaria Marina Núñez Bespalova y el jurídico de la Secretaría de Cultura, esto con miras para trabajar en el contenido del reglamento que aún está pendiente.

“Nosotros como Cámara aplaudimos la Ley siempre y cuando funcione como tiene que funcionar. Por otro lado, estamos viendo algunas reformas a la ley”, indicó Arzoz, quien también enfatizó que “la ley entró en vigor y así nos los han hecho saber. (Nos dicen) que el reglamento se elaborará y demás, pero la ley ya está en vigor, entonces es una situación un poco rara”.

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La publicación de esta ley implicó la abrogación de la Ley General de Bibliotecas publicada el 21 de enero de 1988. En su contenido, plantea que las editoriales podrán deducir impuestos a través de las donaciones en especie a la Dirección General de Bibliotecas y que las productoras de materiales culturales, impresos y digitales están obligadas a entregar copia en depósito legal a la Biblioteca del Congreso de la Unión, la Biblioteca Nacional de México y desde ahora a la Biblioteca de México, en caso de no hacerlo deberán pagar “una multa equivalente a cincuenta veces el precio de venta al público de los materiales no entregados”.

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En su intervención, Tomás Granados señaló que sí hay aciertos en la nueva Ley: "En general los editores celebramos una Ley General de Bibliotecas como una herramienta que en teoría debería estimular la producción, la creación y el acceso a los libros. Hay ese ánimo central, en estos tres años del gobierno actual donde ha habido una ausencia casi absoluta de política pública a favor de los libros, lectores y autores. Esto fue una pequeña luz"

Entre los puntos a favor, enlistó Granados, está el “ánimo de fortalecer” a la Red Nacional de Bibliotecas. “El lugar que ocupan los bibliotecarios, de pronto está teñido de una retórica grandilocuente y un poco hueca, como el Manifiesto de Bibliotecas que publicó el entonces director de Publicaciones. El ánimo me parece correcto, quizá la enunciación y el aterrizaje no tanto”.

Otro punto que se ha pasado por alto es la propuesta de crear el “Sistema Nacional de Bibliotecas”, incluidas las más de 7 mil públicas, con aquellas de corte privado, universitario y social: “Ojalá que no se quede en un ‘elefante blanco’ o en un membrete sin sustancia”.

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Sin embargo, lamentó Granados, la Ley tiene muchos otros elementos negativos y ausentes: “Ya tenemos una Biblioteca Nacional en resguardo de la UNAM y en vez de fortalecerla, se crea un espacio alternativo. Ahí hay un error, el camino natural era fortalecerla y darle el lugar que necesita, darle presupuesto y no esperar que sea a través de la Universidad Nacional que se mantenga en marcha”.

Quetzali de la Concha resaltó que discutir y analizar a la Ley es de suma importancia, pues involucra a las industrias generadoras de contenidos artísticos y creativos y una trascendencia en cuestión de la divulgación de la lectura, cultura y educación.

“Esta ley es bastante controvertida. Uno de los términos controvertidos es la preservación, ¿cuál es su función? El recoger, guardar y proteger la memoria histórica cultural de un país, estado o población. Esto debería estar revestido por otra parte que fue ignorada en esta nueva ley, que es el Derecho de Autor”, dijo la abogada.

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Los especialistas coincidieron en que hubiera sido mejor consultar a los involucrados en la creación del libro antes de publicar la Ley: “Me parece muy triste y lamentable que esta conversación, esta discusión pública, ocurra en los tribunales, mediante juicios de amparo. Los editores queremos leer originales y no leyes, lo que queremos es producir libros y no solicitudes de amparo. Me parece una oportunidad desaprovechada con un resultado triste que ojalá luego sea benéfico. Me temo que lo sustancial no se puede corregir en el reglamento y en consecuencia hay que apuntar a una modificación legislativa”, dijo Tomás Granados.

Gerardo Jaramillo también dijo que algunos vacíos podrían enmendarse en el Reglamento, pero para ello, “hay que hacer conciencia que los legisladores deben acercarse a los gremios”.

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