“Sigo conservando la confianza en el género humano”, afirmó Gerardo Estrada, académico, gestor cultural y exfuncionario que ayer recibió el Reconocimiento Universitario de manos de Leonardo Lomelí Vargas, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Estrada, quien en enero celebró su cumpleaños 80, lleva 57 años dando clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y 50 años de hacer gestión cultural, motivos por los que fue homenajeado por la UNAM en una ceremonia que se llevó a cabo en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), recinto del que impulsó su creación. Esa larga trayectoria en la academia se reflejó en la cantidad de amigos y colegas de trabajo que asistieron para celebrarlo, tanto figuras de la política como Beatriz Paredes y Gabriel Quadri, como personajes de la escena cultural e intelectual nacional, entre quienes estaban el arquitecto Felipe Leal, el crítico de música Lázaro Azar, la antropóloga Marta Lamas, la curadora de arte Pilar García y la directora de Fomento Cultural Banamex Natalia Pollack.

Estrada declaró en el homenaje que una de las mayores riqueza y “la mejor arma” que le dieron sus padres “fue la confianza en los demás”. Para el también exdirector del Instituto Nacional de Bellas Artes, esa “buena fe” y falta de prejuicios lo llevó a enfrentar muchas decepciones y frustraciones en su camino en el ámbito político, sin embargo, “a los 80 años, estoy convencido que fue la mejor defensa para conservar el optimismo, la fe y la esperanza”.

El sociólogo ha estado frente a numerosas instituciones culturales, como Difusión Cultural de la UNAM y la oficina de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

El “enfrentar el mundo desde la trinchera de la cultura” lo decidió el 2 de octubre, cuando como estudiante presenció la matanza en Tlatelolco. “Confirmé que la violencia no era un camino para mí y que haría todo lo posible para evitarla en mi vida”, declaró.

Mientras el flautista Horacio Franco interpretó una pieza en honor a Estrada, colegas le dedicaron algunas palabras, como José Woldenberg, doctor en ciencia política, quien aseguró que el homenaje a Estrada es un “recordatorio de que en ese campo mucho y bueno puede producirse en el país. Sin el acompañamiento cultural, el quehacer político tiende a secarse, a volverse unidimensional”.

Por otra parte, Adriana Malvido, periodista cultural, destacó cómo en toda su carrera, Estrada siempre hizo tiempo para conversar con la prensa, “algo que se extraña mucho en funcionarios culturales hoy en día”, y reveló que el gestor cultural le compartió que entre los mayores satisfacciones de su carrera fue escuchar los aplausos del público en funciones o ver las largas filas para ingresar a un museo.

Graciela de la Torre, quien fue la primera directora del MUAC, destacó que Estrada fue figura clave para construir la vida cultural mexicana y fortalecer sus instituciones con su rol para “amalgamar” al “hacedor con el pensador”. Mientras que el economista Rolando Cordera destacó la faceta activista de Estrada en el movimiento del 68, no sin bromear que se unía “a la idea del lanzamiento de Gerardo Estrada para un puesto de representación popular”.

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