Más Información

"El súper Harfuch podría ser el Eliot Ness" en el combate al crimen; David Saucedo y Raúl Benítez dialogan en Con los de Casa

¿Quién era Teresa González Murillo, buscadora asesinada en Jalisco?; rastreaba a su hermano desaparecido desde 2024

Totalplay limita consumo de internet y sube tarifas; Profeco exige respeto a contratos y Telmex lanza indirecta

Trump presenta lista de países que serán castigados con aranceles; estas son las naciones más afectadas
¿Qué hay del otro lado del espejo?, ¿dónde radica la voracidad del fuego?, ¿por qué limpia el jabón?, ¿por qué da saltos la pelota?, ¿por qué se hace un hueco en la almohada?, e incluso ¿cuál es la historia de la puerta y cuál es la doble vida del paraguas?, son preguntas nacidas de la curiosidad por esos artículos que parecen de poca monta, pero en los que se sustenta nuestra vida diaria y en los que está una parte de la historia de la humanidad.
Esos y otros artilugios, tiliches y cachivaches como las cobijas, los focos, los libros, los perfumes, las botellas de agua, las maletas y las ventanas son, para el poeta, ensayista y editor Luigi Amara, objetos de su vida cotidiana, pero que, en el encierro por la pandemia, y motivados por las preguntas de su hija Oli, generaron pequeños ensayos que ha reunido en Fetiches ordinarios, publicado por Random House.
“Hay una larga tradición de la literatura y del arte de cada tanto voltear hacia lo inmediato, hacia lo próximo, lo que siempre está, de algún modo es natural que lo dejemos de ver y creo que una de las labores de la poesía, de la literatura, inspirada en otros autores como Robert Walser, o en México, Fabio Morábito, de regresar a lo próximo e intentar iluminarlo de otra forma para que el lector vea más allá donde ya no ve nada”, afirma Amara.
Lee también. La Feria del Libro Infantil de Bolonia premia a mexicanas
El también autor de Historia descabellada de la peluca asegura que esa ha sido una motivación estética en muchos de sus libros y exploraciones, “esta vez quise hacer un trabajo de espeleología a esta cueva íntima del propio hogar eligiendo no cosas excéntricas que puedan ser fetiches, sino cosas de lo más común de nuestro alrededor. Me interesaba una exploración de los objetos, de la arquitectura, de todo lo que nos rodea desde un punto de vista próximo e íntimo para hacer retratos en negativo de quiénes somos”, dice.
Así, ensaya sobre las cosas aparentemente más insignificantes, pero detrás de las cuales está el mundo, “está la realidad política, la complejidad de las relaciones humanas, basta con empezar un tema y aparecen todas las aristas“, dice, y para ello, echó mano de lo que han dicho otros autores, de literatura, cine, arte, cultura popular, política, sociólogía, antropología y filosofía.
“Trato de hacer un balance entre investigación e imaginación, entre lectura y debraye propio, que es un aprendizaje para mí mismo”.
Lee también: Adiós a una figura central de la música clásica mexicana; fallece el director de orquesta Enrique Bátiz
Dice que en general solemos ver el universo construido por el ser humano como algo externo, “lo que yo intento hacer ver es qué es externo, pero también interno, o sea, incluso evolutivamente las cosas que ha creado la tecnología, que ha creado el ser humano terminan modelándonos y son bastones o muletas, no solo físicas, también anímicas”.
Amara asegura que muchos de los objetos de los que escribe son también un espejo, “es la invitación a que el lector voltee a ver su propio espacio y que se pregunte: ¿Todas estas cosas que tengo qué son?, ¿qué hacen aquí?, ¿qué tienen que ver conmigo?, el objetivo del libro es que cada quien continúe, a su manera, esta mirada de extrañamiento y que haga su propio gabinete de curiosidades”.
Lee también: Negocios y creatividad, en la Feria del Libro Infantil de Bolonia