El acercamiento a las ciencias para la doctora en Física Nora Patricia Estrada Tristán fue natural, su padre era médico cirujano y un apasionado de la , eso les dio a sus hermanos y a ella matraces, tubos de ensayo, cajas de Petri y microscopios como juguetes, también les dio un sueño que se convirtió en realidad, “jugábamos a que uno de mis hermanos era médico; otro, químico y yo, física”.

Desde 2015 es parte del equipo de 250 científicos de 26 países que colaboran en el experimento NA62 del (Organización Europea para la Investigación Nuclear), uno de los centros de investigación más importantes del mundo para el estudio de las partículas que se localiza en la frontera entre Francia y Suiza. El NA62, que tiene una dimensión de 270 m de largo por 6m, en la parte más alta, es una cadena de detectores de partículas cuya misión es medir un decaimiento de un kaón que cae en un pión y dos neutrinos al chocar. “Es un decaimiento rarísimo que ocurre una vez en 10 mil millones de veces”. Este será el último año del experimento que correrá entre marzo y agosto de 2026.

Pero para la científica formada en escuelas públicas, mantener esas estancias de investigación no ha sido fácil por la falta de una política científica exterior del gobierno mexicano, la carencia de presupuesto para los gastos de viaje y estancia, y por la familia, pues asegura que las mujeres científicas mexicanas aún tienen que compaginar el trabajo de cuidados con los sueños académicos, “esa es una condición de frontera que no podemos ignorar”, dice; pero se puede y cada vez hay más mujeres físicas en México y en experimentos del CERN.

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Nora Estrada, física mexicana. Foto: Jürgen  Engerfield
Nora Estrada, física mexicana. Foto: Jürgen Engerfield

¿Tenía futuro en México o tuvo que salir a buscar espacios?

En México para los científicos, para los físicos, no hay muchos lugares en donde trabajar. Desgraciadamente en las universidades no se abren plazas suficientes para los egresados de la carrera; pero una forma natural de aprender es salir del país, buscar un postdoctorado o participar en un proyecto en el extranjero y cuando regresas a México aportas el conocimiento que aprendiste en el extranjero. Lo triste es que regresando a México no tienes oportunidades de crecer o de ejercer como científico. No hay lugar más que en la academia.

¿La física de partículas es una especialización más de hombres o hay muchas mujeres?

Cuando yo estudié la carrera, en mi generación éramos dos mujeres, ahorita hay generaciones incluso en donde hay más mujeres que hombres. Eso ha ido evolucionando de manera muy positiva para las mujeres. Ya trabajando, en el CERN, hay un ambiente de respeto y por ser mujer no te minimizan, el género no importa. Además, los laboratorios internacionales están siendo más inclusivos, no solo con las mujeres, sino con todas las comunidades que antes eran marginadas.

¿El camino al CERN es complicado?

La ruta para llegar al CERN es muy clara y única, sobre todo para los mexicanos. Hay grupos mexicanos que trabajan en varios experimentos. Estos grupos se componen de profesores y sus alumnos que trabajan en proyectos que son parte de los experimentos. Yo llegué así, mi coasesor, el doctor Jürgen Engelfried me trajo a mí como a otros estudiantes a participar en el proyecto NA62. Vine desde que el experimento se estaba terminando de construir y me quedé hasta ahorita, soy parte de la colaboración. México no es un país miembro, por eso la única ruta para que los estudiantes lleguen es a través de sus profesores.

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¿Qué busca el NA62?

Es un experimento diferente a los que se hacen en el Gran Colisionador de Hadrones. Lo que nosotros medimos se va a comparar con estas predicciones teóricas y si el número que medimos es un poco diferente de lo que está predicho, eso abre la puerta a una nueva física y que hasta entonces sabremos que existe. Esto abre la puerta para nuevos experimentos y nuevos proyectos de aceleradores.

¿Se apoya la ciencia mexicana en el CERN?

Para el trabajo de los científicos que colaboramos con CERN no hay el apoyo necesario. Cada grupo mexicano tiene que contribuir a su experimento con una cantidad de dinero para el gasto corriente. En nuestro caso, tenemos que aportar 10 mil francos suizos. El año pasado la SECIHTI (Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación) se comprometió a pagar las cuotas de 2025 y algunas cuotas atrasadas. Se hizo un compromiso con CERN de manera muy formal, pero estamos en 2026 y esa cuota no se ha pagado. Y hablar de 2026... todavía ni empezamos. Eso compromete la estabilidad de México en el CERN, porque si no cumplimos con esas cuotas nos echan. Pero además en la Convocatoria de Proyectos de Frontera que salió el año pasado solo se aprobaron dos proyectos de todos los grupos que colaboran en CERN. Hay muchos grupos de la UNAM, del Cinvestav, de la Universidad de Puebla, de la Universidad de Sinaloa, nosotros, León y hay universidades que tienen más de un grupo trabajando en experimentos muy grandes.

¿Qué requieren para un mejor desarrollo?

Se necesita que el gobierno, que la SECIHTI tome en serio el trabajo de los científicos. No es solamente “si me deja algo, los apoyo; si no me deja nada, no los apoyo”. La ciencia básica es muy importante y desarrollarla en México es muy importante para vernos en el extranjero, para aportar conocimiento a la humanidad. Y si no tenemos apoyo, no se puede hacer. La ciencia no es mexicana, la ciencia es internacional. Y si no nos manejamos en el entorno internacional, el crecimiento que podemos esperar del conocimiento en México es muy limitado.

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Como mujer ¿es alto el costo personal para estar en proyectos de esta magnitud?

Siempre una mujer va a tener más dificultad para cumplir un objetivo profesional. El trabajo para nivelar la representación en todas las áreas de hombres y mujeres debe venir de algo más profundo. Hay cosas que son elefantes blancos en la habitación y no se ven, pero están arraigadas en la cosmovisión mexicana, una de esas cosas que marca la diferencia entre las oportunidades de un hombre y de una mujer es el trabajo de cuidados. Yo en lo personal me tardé en empezar la carrera y solo pude empezarla hasta que mis hijos estuvieron en el kinder. Y para muchas mujeres es lo mismo. Tienes que compaginar tu trabajo de cuidados con tus sueños académicos, con tus objetivos, con tus metas, y eso es una condición de frontera que no podemos ignorar.

¿Ha alcanzado sus metas?

Siempre hay metas personales. Tengo 50 años y viendo hacia el pasado hay momentos difíciles, pero también muy gratificantes. Y cuando estudias y haces lo que te apasiona, entiendes que los sacrificios que hiciste tenían un objetivo. Todos los físicos de partículas sueñan con estar en CERN y yo estoy aquí, entonces es un privilegio enorme. Valió la pena.

¿Qué mensaje les da a las niñas que quieren hacer ciencia?

Todos tenemos sueños, tenemos talentos y limitaciones, hay que compaginar esos sueños y esos talentos, aceptar las limitaciones y trabajar para mejorarlas. No se dejen presionar por comentarios de una sociedad que le da preferencia a los hombres, como “¿y de qué vas a vivir?, ¿por qué no estudias algo de verdad?, ¿y eso para qué sirve?, ¿por qué no estudias lo que estudió tu papá? Esos comentarios no deben presionarte para tomar la decisión de qué carrera vas a hacer, y no sólo en ciencias.

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Trayectoria

Estudió la licenciatura en Física en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde también cursó su maestría en Ciencias. El Doctorado en Ciencias en Física fue por la Universidad de Guanajuato.

Desde 2015 ha hecho ocho estancias de investigación en el CERN, este 2026 está realizando su novena estancia.

Ha colaborado en varias publicaciones científicas.

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