Por primera vez, dos que el artista José Chávez Morado realizó en los años 50 están abiertos a todo público. Se trata de Magia y ciencias médicas y La historia de la medicina prehispánica, que ahora son la atracción principal en una cafetería ubicada afuera del .

Por más de 20 años, las obras de arte permanecieron ocultas con unos tapiales, pero ahora se puede apreciar uno de los murales desde la estación del Metro. La belleza de las obras ha hecho que el local se viralice en redes sociales. “El lugar abrió en septiembre y en los primeros tres meses no había tanta gente, comenzó a llenarse cuando se hizo popular en redes sociales por un artículo”, cuenta Jhared Meléndez, gerente del café, que es una sucursal de la cadena canadiense Tim Hortons.

Ahora, desde temprano hay una larga fila para ordenar, pues incluso algunos comensales se distraen admirando la creación de Chávez Morado. A un costado, quienes beben su café, mientras trabajan o scrollean en su celular, no pueden evitar levantar la cabeza de vez en cuando para observar con atención la pintura.

Magia y ciencias médicas es el mural que exhibe la cafetería, afuera del Metro General Anaya, en su fachada. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL
Magia y ciencias médicas es el mural que exhibe la cafetería, afuera del Metro General Anaya, en su fachada. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL

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La temática de los murales, que es sobre medicina, contrasta un poco con el ambiente del café. Esto se debe a que las obras de arte fueron originalmente comisionadas por CIBA, un laboratorio médico que ahí tuvo su sede desde finales de los 50.

Rebeca Barquera, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM especializada en obra de Chávez Morado, explica que ese inmueble es un ejemplo de integración plástica, es decir de la unión entre las disciplinas de arquitectura y arte.

“La obra fue comisionada al arquitecto Alejandro Prieto y Enrique Manzanares, de la compañía de arquitectura AP y M. Arquitectos industriales. Prieto era más conocido por ser arquitecto de teatros y fue quien invitó a Chávez Morado a hacer estos murales”, detalla Barquera en entrevista.

Narra las etapas de la vida con la imagen de una mujer dando a luz y con representaciones de un sacrificio y una tumba con ofrenda. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL
Narra las etapas de la vida con la imagen de una mujer dando a luz y con representaciones de un sacrificio y una tumba con ofrenda. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL

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Fue en 1954 cuando se le hizo el encargo, y para aquella época, el muralista ya había hecho La conquista de la energía, El retorno de Quetzalcóatl y La ciencia y el trabajo en Ciudad Universitaria y se encontraba trabajando en los murales del Centro SCOP. Era un momento de experimentación con materiales para el artista, destaca Barquera, lo que hace que estas obras sean relevantes en la trayectoria del creador.

“Está explorando con técnicas cuando lo invitan, lo podemos ver en el mural al exterior, donde usó piedras similares a las del SCOP. Al interior hay dos grandes paredes hechas al fresco, pero con un detalle de contrapintura o relieve, con mosaico veneciano, que es de vidrio, similar a lo de Ciudad Universitaria. Vemos esta experimentación con técnicas que van a conjuntarse y no va a ser la única vez, lo seguirá haciendo para la exposición universal en Bruselas y en un mural que hizo para la Preparatoria 4, también de la UNAM. Luego va a cambiar de piedras de colores a piedras naturales y se va a enfocar en la cantera, que es lo que hizo para el Centro Médico”, detalla la experta en el artista.

El mural que está en el exterior muestra a una figura que “nos sitúa en el tránsito de la vida y la muerte”, a través del protagonista, que es un danzante, dice Barquera sobre el tema de Magia y ciencias médicas. Al interior, Chávez Morado representa lo que fue la medicina en la época prehispánica, donde se hacía uso del temazcal y la botánica como una práctica medicinal, como la sábila, maguey y garambullo que están ahí ilustrados. Incluso se puede ver a una figura similar a la de un dentista inspeccionando la boca de una persona y a un guerrero jaguar siendo curado con una especie de yeso en su pierna. El mural también narra las etapas de la vida, desde el nacimiento, con la imagen de una mujer dando a luz, hasta la muerte con representaciones de un sacrificio y una tumba con ofrenda.

También representa la medicina prehispánica, con el uso del temazcal y la botánica. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL
También representa la medicina prehispánica, con el uso del temazcal y la botánica. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL

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Barquera celebra que el público pueda ver los murales, pese a que no fueron creados para un consumo masivo. También señala que es una gran oportunidad porque aunque en medios especializados sí había registro de las obras, no eran creaciones tan conocidas, hasta ahora.

Cuidados y restauración

Sobre la restauración de las obras, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) explica que fue un trabajo colaborativo entre el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) y la empresa Rimane.

Se trabajó “con base en un diagnóstico previo del estado de conservación de las obras y en el conocimiento técnico de su proceso de manufactura. Todos los materiales empleados fueron compatibles con los originales y se aplicaron conforme a los criterios establecidos en los lineamientos internacionales en materia de restauración”, indicó el Instituto.

El creador es uno de los muralistas más destacados de México.
Sus obras se puede ver en espacios como la Alhóndiga de Granaditas y el Museo Nacional de Antropología. El guanajuatense nació en 1909, estudió en la Academia de San Carlos, formó parte del Taller de Gráfica Popular y ganó el Premio Nacional de Arte en 1974. Falleció en 2002.
El creador es uno de los muralistas más destacados de México. Sus obras se puede ver en espacios como la Alhóndiga de Granaditas y el Museo Nacional de Antropología. El guanajuatense nació en 1909, estudió en la Academia de San Carlos, formó parte del Taller de Gráfica Popular y ganó el Premio Nacional de Arte en 1974. Falleció en 2002.

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Meléndez, gerente del lugar, explica que la única medida física de protección para los murales es la cinta que evita que la gente se acerque demasiado.

Sin embargo, detalla que está prohibido que clientes y empleados toquen la obra, incluso para la limpieza. Para esto, ya sea remover polvo o salpicaduras de bebidas y alimentos, se debe reportar al INBAL para que un experto lo limpie, detalla Meléndez.

Marlem, guardia del lugar, dice que muchas personas visitan el café para sacarse fotos frente a los murales y que también ha atraído a expertos en el tema, como a un arquitecto que le habló sobre Chávez Morado y Félix Candela, quien diseñó el edificio de enfrente. Pese a tener meses trabajando en el lugar, finalmente le puso atención a las obras y desde entonces está maravillada, incluso ya planeó que en uno de sus días de descanso ahí celebrará el cumpleaños de su hijo con arte y un gran desayuno.

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