Agradezco a la Fundación UNAM, en su trigésimo tercer aniversario, que me permita compartir mis experiencias dentro de la Máxima Casa de Estudios. Reconozco la fundamental labor que esta asociación desempeña en el apoyo a los jóvenes estudiantes universitarios durante su educación y formación académica dentro de la institución.

Mi relación con la Universidad Nacional Autónoma de México se dio desde muy temprana edad. Fue en los cursos infantiles de verano de Pumitas que me cautivaron los colores azul y oro, y los Pumas.

Posteriormente, ingresé a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales para estudiar Ciencias de la Comunicación. Realicé mi servicio social en la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas —hoy Dirección General del Deporte Universitario (DGDU)—, entre finales de 1995 y principios de 1996. De manera formal y ya titulado de la carrera, me incorporé a trabajar en este sitio a partir de 2000 (y hasta la fecha), en el área de prensa y comunicación social.

Desde entonces, mediante la publicación de notas periodísticas en la Gaceta de la UNAM, así como en la locución durante varios años en el programa radiofónico Goya Deportivo por Radio UNAM y a través de las redes sociales de la DGDU, he tenido la fortuna de poder dar a conocer las historias de vida de muchas generaciones de jóvenes estudiantes deportistas que han representado a la institución. Lo mismo en las Universiadas (hoy Campeonatos Nacionales Universitarios), olimpiadas y paralimpiadas nacionales.

Así, se trazó un camino que llevó a que se fijasen en mí para que iniciara otras dos actividades que no imaginé que pudiera llegar a realizar: ser el maestro de ceremonias para los distintos eventos académicos de los rectores de la Universidad y ser también la voz del sonido local en los partidos de futbol con los Pumas.

Comencé esta labor en el último tramo de la gestión del doctor Juan Ramón de la Fuente, y continué con ella en los periodos de los rectores José Narro Robles y Enrique Graue Wiechers. Al mismo tiempo, en una etapa que fue de 2006 y hasta 2020, fui muy afortunado de haberme podido desempeñar como locutor del sonido local en el Estadio Olímpico Universitario, en los partidos de futbol con los Pumas, en la Primera División Nacional, así como durante el tiempo que existió su equipo filial en la Liga de Ascenso (los Pumas Morelos), en el Estadio Centenario, de mi natal Cuernavaca.

Estas dos actividades han sido para mí, junto con mi desempeño dentro de la DGDU, un auténtico honor que me permitió obtener un crecimiento fundamental en mi vida profesional y, además, conocer profundamente distintos rincones de la Universidad.

Desempeñar estas labores me dio la posibilidad de observar de cerca la grandeza de nuestra UNAM. La Universidad de la Nación ha sido mi segunda casa. Desde mi formación académica en la FCPyS pude constatar cómo es que esta noble institución es un mosaico de la realidad de nuestro país, con todos sus contrastes sociales, pero también con la dignidad y los valores que se viven día a día en sus recintos. Es un honor pertenecer a ella.

El deporte universitario, así como el entorno académico y cultural que se fomenta aquí son los rubros que me han acompañado en una andanza que inició desde mi niñez y que será parte de mí hasta el final de mi existencia. Gracias UNAM, por tanto y por todo.

¡MÉXICO, PUMAS, UNIVERSIDAD!

Locutor y voz del Estadio Olímpico Universitario (2006-2020)